Columna Pido la palabra
A esconderse
Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr
Fernando Contreras, autor del libro “Única mirando al mar”, empieza el relato con un hecho insólito: encuentran en el basurero de Río Azul a un anciano, personaje a quien habían tirado a la basura. Duele cuando la ficción y la realidad se conjugan en una curiosa mezcla agridulce.
Hace unas semanas uno de los muchachos que recoge la basura encontró a una bebé muerta en una bolsa con los residuos de la semana. Hace pocos días una pareja de cubanos fueron encontrados en un botadero.
Aunque las autoridades respectivas destinan recursos y “coco” a resolver los casos, todos tenemos el presentimiento de que ambos hallazgos quedarán impunes y se disolverán en el inmenso mar de sucesos que beneficia a los culpables.
Había una cancioncilla guarachera que rezaba: “A esconderse, que ahí viene la basura”, pícara alusión a que siendo uno parte de ésta, debía salir a esconderse.
Pero cuando ya empiezan a aparecer los cuerpos entre los desechos y bajo las cajas de cartón hay seres humanos sin comida, sin vida ni esperanza, ya la cosa no hace gracia.
Y qué lástima ver y escuchar esas noticias y solo decimos ¡qué barbaridad!, y corremos a la ferretería a comprar más picaportes para la puerta.
Sé que el tiempo y el destino, como en “Carmina Burana”, son ruedas que nunca se detienen y nos arrollan con su fuerza poderosa, pero el silencio es el mejor cómplice del horror, el miedo y la miseria.
La próxima vez que pase la basura, ¡cuidado!, a larga nosotros estaremos dentro de la bolsa verde “cangureados”.
periódico Al Día 17 febrero 2008

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