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RESONOCO

06/03/2008 GMT 1

FIEBRE AMARILLA EN ALAJUELA, 1899

marfuerte @ 01:30

Guillermo Villegas H.
La imprenta de Sibaja no daba abasto haciendo programas, saludos, avisos y calendarios al finalizar el siglo XIX ante la llegada del siglo XX. Comerciantes surtían sus tiendas, las vinaterías se reforzaban al máximo.

El siglo que terminaba fue prodigioso para Alajuela: Se recibió y juró la Independencia; muchos manudos derramaron su sangre en la batalla de Ochomogo para defender el sistema republicano; fue capital de Costa Rica 15 meses; uno de sus hijos alcanzaba la gloria de ser Héroe Nacional contra los filibusteros y más de mil de sus hijos morir por el cólera morbus; en Alajuela se iniciaba la construcción del ferrocarril al Atlántico obra gigantesca y cimera de la administración Guardia. Dos de sus hijos ocuparon el mando supremo del país: José María Alfaro como jefe de Estado y Bernardo Soto como Presidente de la República y su hijo predilecto Tomas Guardia firmó en Alajuela la abolición de la pena de muerte en Costa Rica. Alajuela despedía el siglo con alegría, pero como dice el refrán “el hombre propone y Dios dispone”: llegó un mal visitante.

El ferrocarril al Atlántico, del que tanto nos ufanábamos- en ese 1899 nos trajo un terrible pasajero llamado: Aedes aegypti y a nadie informó de su llegada a una ciudad cruzada por red de acequias. Aparecieron los enfermos de fiebre amarilla y la muerte comenzó a cobrar su cuota de peaje hacia el siglo XX.

La zona norte de la ciudad fue la más afectada. Muchos recordaban horrorizados la peste del cólera 44 años atrás.

El Gobierno de Rafael Iglesias trajo de Limón cuadrillas de negros provistos con bombas para rociar aceites y evitar crías del mosquito, pero estos esforzados trabajadores que no hablaban español causaban horror entre gente sencilla y hubo pleitos por evitarles la entrada a las casas teniendo que intervenir la policía: había que fumigar patios y acequias
Se ordenó incendiar todas las casas que ocupaban el ahora parque Palmares frente al hospital San Rafael alegando ser focos de infección.

Por entonces nadie se preocupó que en el sector noreste del hospital- en el llamado potrerito del hospital- había una laguna de inocente presencia y era ahí, donde el mosquito se alojó como en hotel de cinco estrellas. De ahí volaba a infectar los hijos de Alajuela dando trabajo a médicos, sacerdotes, fabricantes de ataúdes y sepultureros. De pena crujió el corazón manudo recibiendo el nuevo siglo entre plegarias: nadie sospechaba la causa del mal ni como exterminarlo.

Apenas el Dr. Carlos Finlay allá en Cuba descubrió que el mosquito diseminaba la enfermedad y que se reproducía por huevecillos en agua estancada, se dio la clave para combatirlo: alguien dio la orden de eliminar la laguna.

Mucho se logró pero aún hoy en pleno siglo XXI los mosquitos siguen haciendo de la suyas
Cuando el dengue irrumpió a fines del siglo XX en Alajuela las cosas fueron distintas ya que la ciénaga del potrerito del Hospital había sido secada y los mosquitos se quedaron sin su hotel de cinco estrellas.

Ganamos eliminando la laguna que solo producía peligro a los alajuelenses quienes se vieron a salvo de sufrir de nuevo una tragedia como en 1899 que obligó a Sibaja a destruir los saludos del siglo nuevo y al entusiasmo rodar entre nubes de dolor.

Los que tuvieron la genial idea de acabar con esa laguna no sospecharon la magnitud de su acierto, no tenemos con qué pagarles: a ellos el agradecimiento eterno de los alajuelenses de hoy.

*Periodista, historiador
Diario Extra 23 febrero 2008

Comentarios

Un Comentario »

  1. Admiro al escritor periodista Villegas, sus escritos son de enorme valor histórico, también emplea el humor alajuelense de una forma muy elegante.
    De su pluma aprendemos y nos hace conocer mejor a nuestra Alajuela y nuestro país.

    José Manuel Morera Cabezas | 22-03-2008 - 01:02:18 GMT 1 #

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