Columna Ojo Crítico
Rodolfo Cerdas
politólogo
Como para mostrar el grado de soberbia que se padece y cómo se imposibilita el diálogo y la negociación, el periódico Al Día del 16 de febrero resumió las pretensiones de algunos gobiernistas con este titular: “ Buscan interlocutor en el PAC. Diálogo con alguien que no sea Ottón ”.
Es decir que se quiere imponer al PAC, con su fuerza, tenacidad y creciente perfil político, a quién debe designar para que negocie con el Gobierno y su bancada. De los entrevistados, solo el presidente de la Asamblea tuvo el tino de señalar que a don Ottón no se le puede marginar, porque tiene una fuerza indiscutible, es quien marca las líneas del partido y no es posible vetarlo porque incomode o no les caiga bien.
Ese subjetivismo contra el líder del mayor partido de oposición resulta más psiquiátrico que político. Si bien es legítimo en una opinión personal, en la gestión política y gubernativa es inadmisible. En estos campos es un serio error en la valoración de la situación partidaria, política, ideológica y programática del PLN y su gobierno; sobreestima el poder de este e ignora que ya solo le quedan un par de años. Es decir, que no hay mucho tiempo para realizar obras significativas y que con esa soberbia, si bien se puede satisfacer el prejuicio personal, se desgastan y frustran las posibilidades de realización.
Asimismo, es una nueva demostración de que no se entiende el fenómeno político del PAC, al cual se le aborda con prejuicio y sin entender que es fruto de una crisis partidaria profunda, que no se arregla con frases patrióticas que, aunque respetables, casi la mitad de la población no identifica con el interés nacional, sino todo lo contrario. Si bien ciertas políticas públicas pueden parecer a unos muy positivas y benéficas, a otros, con igual derecho, les pueden parecer muy erróneas, negativas y hasta amenazantes. No queda, entonces, más que dialogar, negociar, hacer concesiones mutuas y avanzar, todo con claro respeto a la otra personalidad partidaria y a la legitimidad de la oposición democrática.
Esta es una prueba de fuego. No basta con decir que se reconocen los derechos de la oposición. Eso hay que demostrarlo en la práctica y justo en los temas que son más importantes. Si en Centroamérica lo han podido hacer los peores enemigos, sobre miles de muertos, ¿no lo vamos a poder hacer en Costa Rica? ¿No se ha hecho antes?
Pretender decirle al PAC quién debe ser su interlocutor con el Gobierno porque don Ottón le disgusta al Presidente, al Ministro o a los diputados, políticamente es un error y un horror. Pero, sobre todo, un imperdonable ridículo psicológico.
periódico LA Nación 24 febrero 2008

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