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RESONOCO

12/03/2008 GMT 1

El amor

marfuerte @ 01:38

Enrique Obregón Valverde | enriqueobregon@yahoo.com

Alguna razón existió en la mitología griega al unir la imaginación con la sabiduría

Abogado

Un viejo amigo mío muy apreciado, de esos pocos que logramos conservar a través del tiempo –quizá los únicos amigos–, me preguntó el 14 de febrero, con cierta ingenuidad, si podía explicarle qué es el amor. Si un adolescente me hace una pregunta semejante, lo entiendo perfectamente; pero un hombre que tiene casi mi edad no debería regresar y situarse en una etapa de la vida cuando el amor era solamente un sentimiento presentido.

Después de alguna observación que le hice, me explicó que está leyendo de nuevo a Goethe, sobre todo el Fausto, su obra monumental, y que es, como conse- cuencia de tales nuevas-viejas lecturas, que se le presentó esa duda. Mi amigo es tal vez el devoto más grande que ha tenido Goethe porque ha leído el Fausto 30 veces. Increíble, pero cierto.

Capacidad de mirar. Unas horas más tarde, recordé que mi amigo, muy joven, se había enamorado perdidamente de una encantadora muchacha, con la cual terminó casándose poco tiempo después y con ella ha vivido hasta el día de hoy, manteniendo una inteligente armonía.

Entonces se me ocurre contestar a su pregunta. Después de que un hombre ha convivido con una mujer durante la mayor parte de su existencia, con sus triunfos y fracasos, nacimientos y muertes, alegrías y tristezas, y si todavía duda del concepto del amor, quizá se deba a que ha perdido la capacidad de mirar, conservando solo la costumbre de ver.

–Una mañana temprano, cuando todo esté tranquilo, toma las manos de tu esposa y mírala a los ojos detenidamente, como aquella primera vez cuando apenas despertaba a la vida… y verás sorpresivamente renacida la ilusión. Dejar de ver para aprender a mirar de nuevo, ese es el secreto.

Transmitir esperanza. En una biografía novelada de Horacio Quiroga que he leído recientemente –de su atormentada vida amorosa–, hay una interesante expresión sobre Alfonsina Storni, uno de los amores intelectuales y líricos de Quiroga: “Alfonsina parecía concentrarse en sí misma y dejar escapar su propio dolor, pero también su esperanza. Era lo más lindo de ella: una mujer que siempre tenía y daba esperanza”.

La capacidad de mantener durante toda la vida la esperanza y la sensibilidad para transmitirla, tal vez eso sea el amor. Al fin y al cabo, alguna razón existió en la mitología griega al unir la imaginación con la sabiduría.

Caja de Pandora. Zeus ordenó a Hefesto crear del barro a la mujer, Pandora, a la que tomó por esposa Epimeteo, y fue este el primero que amó a una mujer. El padre de los dioses entregó a Pandora una caja que encerraba todos los males y un solo bien. Imprudente, Pandora la abrió y esparció los males por el mundo. Solo quedó el único bien que tiene en sí mismo el complemento de la perfección: la esperanza; es decir, el fundamento del amor.

A Epimeteo se le hace responsable de las desgracias que aquejan a la humanidad, pero también deberíamos reconocerle que por él los hombres adquirimos la capacidad de amar al permitirnos vivir esperanzadoramente.
periódico La Nación 3 marzo 2008

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