Cambios en el Poder Global
Catedrática Thaís Córdoba*
La transferencia de poder de Occidente a Oriente se está realizando a un ritmo acelerado y el contexto en que tienen lugar los retos internacionales pronto cambiará notablemente. Muchos en Occidente ya son conscientes de la creciente fortaleza de Asia y no quiere decir que estén preparados. El poder económico de Asia se está convirtiendo en mayor poder político y militar, lo que incrementa el peligro potencial de conflictos. Los puntos de mayor riesgo de hostilidades en la región: Taiwán, Corea del Norte y la Cachemira dividida, han desafiado cualquier solución pacífica. Hoy coexisten China, India y Japón, pero podrían chocar entre sí por el control de la región, el acceso a las fuentes energéticas, la seguridad de las rutas marítimas y la soberanía en las islas del sur del Mar de China. Cualquiera de ellos podría detonar una guerra de gran escala.
Al revisar la injerencia del comercio de China en América Latina en los últimos 15 años, notamos que China se ha convertido en motriz del desarrollo global, con una influencia ascendente en diversas regiones del mundo. Ha logrado incursionar en los mercados internacionales no solo de maquiladoras y materias primas, sino en sectores industriales de alta tecnología y, aún más, de nuevas tecnologías. El incremento de su demanda de recursos naturales ha contribuído al crecimiento reciente en el precio de muchos de ellos, con efectos muy positivos sobre la relación de intercambio de los países andinos y del Cono Sur. En 2004 casi la mitad de las inversiones directas de China en el exterior, unos $20 mil millones, fueron hacia A.L. Hoy registra un acumulado de alrededor de 600 mil millones de dólares, con un promedio de 50 mil millones de dólares en los últimos diez años. Con estas cifras, China se ha convertido en el principal receptor de Inversión Extranjera Directa del mundo, en los países en desarrollo.
México, Estados Unidos y la región C.A. se sienten amenazados de que Pekín está desafiando su posición geopolítica en esta área. Los mismos países temen que China los desplazará de los mercados de confecciones, mientras que Brasil cree que compite deslealmente con sus exportaciones de motores de automóviles. Cuba ve a China, que ha invertido $500 millones en una planta de níquel en la isla, como el amigo que ayudará al Partido Comunista a perpetuar su monopolio del poder después de Castro. Hugo Chávez espera que por razones políticas, China invertirá sumas astronómicas en Venezuela. El gigante asiático compra ya el 40% del cemento mundial, el 25% del aluminio y entre el 20 y el 50% de otras materias primas vinculadas a su desarrollo industrial.
Creo que el temor estadounidense de que China pretenda ser una potencia hegemónica en A.L., no se justifica por el momento. China está simplemente aprovechando la relación de intercambio con países de la región. El altísimo crecimiento económico del país motiva una notable demanda de materias primas y energía. China se consolidó desde su ingreso en la OMC, como el principal receptor de IED del mundo en desarrollo. En la última década recibió un promedio de 50 mil millones de dólares al año. Sobre la base de un exitoso modelo de apertura controlada, logró ubicarse en el centro de las estrategias de los inversores, mientras que los países latinoamericanos enfrentan dificultades para insertarse eficazmente en la economía mundial. Si diseña una estrategia adecuada, A.L. puede atraer más IED y aprovechar el crecimiento de China, que ya ha invertido en recursos naturales y obras de infraestructura en diferentes países de la región. (Correa & González).
Pekín tiene en sus metas aislar diplomáticamente a Taiwán para forzar su agenda de reunificación y entre sus objetivos políticos está cómo atraer a sus aliados de Taiwán hacia su política de “una sola China”, y la presencia de China en la región tiene motivaciones económicas de gran magnitud.
China ha reemplazado a Estados Unidos como el principal consumidor en cuatro de los cinco productos básicos. Es el principal consumidor de carbón, acero, cobre, aluminio, magnesio y zinc. Estados Unidos mantiene la superioridad en materia de consumo de “commodities”, y en el petróleo. Aunque el consumo de petróleo de Estados Unidos triplica al chino, el consumo de China se ha duplicado desde 1994 y la demanda actual está por encima del 9% anual mientras que la economía norteamericana lo hace a una tasa de menos de la mitad.
Interesa ahora cuestionar qué posibilidades concretas le ofrece a Costa Rica la alianza con esta futura superpotencia mundial, sus intereses reales, y las necesidades propias del gigante asiático que empieza a recorrer el mundo de la mano de las reformas internas que intentan conciliar la economía de mercado con la planificación del Estado.
* Coordinadora de la Unidad de Asia-Pacífico
periódico La Prensa Libre 4 marzo 2008

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