Columna A FONDO
José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
La realidad de la sociedad nicaragüense es muy diferente a la nuestra. Ciertamente no ha habido en su historia ningún reparto equitativo de su riqueza, pero tampoco de su cultura. Digo: no solo la sociedad está dividida en muchos pobres y pocos ricos. Y cuando digo “ricos” es que son realmente “ricos”, no como los ticos ricos, quienes son más rajones que otra cosa.
•
Pero también se divide esa sociedad, como muy pocas otras, en ignorantes e ilustrados. Ellos no tuvieron el cuidado, desde hace un siglo y resto, de poner en cada pueblo, en cada distrito, en cada lugar, una escuela. De hacer efectivo el derecho a que cada ciudadano llevara un ciclo educativo. Pero en cambio, aquellos que por tener medios o por esfuerzos propios, pudieron estudiar, lo hicieron con creces. Al punto que, aunque son pocos, la clase cultural nicaragüense hace palidecer a muchas otras.
•
Sus historiadores, sus poetas, por ejemplo, son faros educativos centroamericanos.
•
Ahora, hablemos de su clase política. El problema principal ha sido que ésta no siempre ha emergido de su clase económica dominante, pero sí se ha aliado con ella en forma oprobiosa. Al contrario de otros países en donde al llegar un pobre al poder conserva su conciencia de clase, en Nicaragua lo que hizo Arnoldo Alemán, por ejemplo, fue pagar una membresía al club de los ricos para ser aceptado. Membresía de varios millones de dólares.
•
El Presidente Ortega, sin embargo, es una figura rara. No pareciera que es ninguno de los prototipos de los que hemos hablado. Fue pobre económicamente y al llegar a la presidencia, sigue hablando como pobre pero vive como rico, sin que políticamente haya pagado la misma membresía. También ha sido pobre intelectualmente, y pretende llenar ese vacío al colgarse de la espalda de Hugo Chávez, impresionándose Ortega por su prepotencia. Ortega no puede distinguir que Chávez no es culto, pero es sagaz. ¡Pobre Ortega! El cree que es lo mismo.
•
Pero lo que es peor, Ortega compró la idea de que un fusil supera a cualquier libro. Por lo menos, eso es lo que se deduce cuando habla. Y así, para sonrojo de los centroamericanos, habla del conflicto suramericano.
periódico La Prensa Libre 4 marzo 2008

Meneame
del.icio.us