Columna DIGAMOSLO
Walter Hernández Valle
guelo59@hotmail.com
* Cierto día se acercó al portón del jardín de nuestra casa, ubicada en Montelimar de Goicoechea, un hermoso perrito, mezcla de fox terrier y zaguate.
* Mi esposa, que es muy amante y protectora de los animalitos, sean de la especie que sean, lo acarició y le puso una bandejita con comida y agua.
* Agradecido, el perrito le lamía las manos y movía su corta colita alegremente. Desde entonces, no faltó un sólo día a nuestra casa.
* No conociendo su nombre, mi esposa lo bautizó como Manchita, en alusión a una mancha, en forma de mariposa, color negro, que lucía sobre su blanco lomo.
* Era evidente que el animalito pertenecía a alguna persona o familia de los alrededores, pues estaba muy bien cuidado y siempre, al anochecer, nos miraba, emitía unos gemidos, como despidiéndose, y se marchaba.
* En una oportunidad, mi esposa y yo tuvimos que viajar fuera del país y estuvimos ausentes cerca de dos meses. Al regresar, pensamos que ya no íbamos a volver a ver a Manchita.
* Pero nos equivocamos, felizmente. Allí estaba, frente al portón, y al vernos llegar comenzó a gemir, como llorando y a mover la colita.
* Es la mejor bienvenida que hemos recibido, sólo comparable a la que nos dan nuestro hijo y nuestra nieta, pues el nietito aún no se da cuenta porque es un bebé, cuando nos reencontramos, luego de algún periodo de ausencia.
* Meses después, los amos de Manchita lo llevaron a una finca y no lo volvimos a ver. Pasó largo tiempo y cierta mañana, escuchamos unos gemidos frente a la puerta de entrada de la casa.
* Por supuesto, era Manchita. No nos había olvidado. Era conmovedor, realmente, ver las manifestaciones de alegría de aquel animalito. Es la mejor muestra de gratitud que hemos recibido.
* En cambio, hay muchos seres humanos que nos han defraudado, luego de haberles tendido una mano cuando la necesitaban. Pareciera que la ingratitud es una condición humana, exclusivamente.
* Lamentablemente, vemos que así ocurre en todos los ámbitos de la vida humana: los políticos olvidan y desprecian a quienes les han ayudado, una vez obtenidos sus objetivos. Ciertos “amigos” te vuelven la espalda cuando alcanzan fama o fortuna.
* Digámoslo: “Tengo que haberle hecho algún gran favor a ese señor, para que me desprecie e insulte de esa manera...” Ricardo Jiménez Oreamuno
periódico La Prensa Libre 4 marzo 2008

Meneame
del.icio.us
Hacen falta urgentemente muchas "manchitas" en nuestra sociedad para limpiar las mentes y conciencias del ser humano, cada día más materialista, guerrerista y mal agradecido.
El ejemplo de "Manchita" es conmovedor.
Gracias don Walter.
José Manuel Morera Cabezas | 26-03-2008 - 02:35:29 GMT 1 #