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RESONOCO

25/03/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 02:59

Alfonso Chase
La ortodoxia en el ideario americano
Elena Alavez
Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 2002

Se trata de una historia de la importancia del Partido Ortodoxo de Cuba, en los años 50, con importantes estudios sobre la época 1940-1950, y el posterior desarrollo de las ideas revolucionarias, luego del suicidio de Eduardo Chibás, figura emblemática del Partido del Pueblo Cubano (ortodoxos), que es el antecedente más claro del surgimiento de Fidel Castro como líder del proceso revolucionario que dio origen a la Revolución Cubana, y que fue miembro prominente del entorno político del citado partido. El libro se abre con una introducción a los movimientos populistas en Nuestra América, a partir de los años 30, con destacados movimientos de masas trabajadoras y de clase media, hacia la redención social y al sentido de proponer grandes cambios, en la etapa de decadencia de los partidos políticos tradicionales, perdido todo programa doctrinal y convertidos en solo maquinarias electorales.

En el caso de Eduardo Chibás, es uno de los pocos libros que se ha escrito, o se conoce, en su proyección de lectura, dedicado a su relevancia en el proceso político de Cuba y los tres postulados esenciales de su inserción como partido: independencia económica, libertad política y justicia social, y que lo convirtieron en una figura de valor continental, al menos en su influencia en diversos grupos políticos de la época, que siguieron su desarrollo con gran interés y afinidad.

Es, en realidad, una historia de Eduardo Chibás, “Eddy”, (1907-1951), que es la historia de Cuba, que es también la saga de los jóvenes que en los años 30 buscarán nuevas propuestas para cambiar la historia social de su entorno, con ideas de cambio social, política antiimperialista y una propuesta que podemos ubicar en los anexos, que la autora pone al final para saber qué fue y qué representó el partido en el momento de consolidarse, separarse de los partidos tradicionales y dar forma a una propuesta muy definida para optar por la lucha electoral.

La historiadora Elena Alavez (1935) logra darnos un panorama muy completo, y de manera cronológica, de los sucesos de la llamada pseudorrepública, los diversos actores del drama de la intervención real de Estados Unidos en la isla, así como los diferentes movimientos de cambio, sobre todo en el caso de los trabajadores y los intelectuales y sus diversos grupos, para así insertar a Chibás en la vida social y política de su país, destacando la importancia de Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena, que fueron realmente los mentores de Chibás, y a un grupo de destacados cubanos que contribuyeron a mantener la dignidad y la lucha revolucionaria en las diferentes etapas, que podemos ir siguiendo en el libro, sin dejar de lado las luchas de los estudiantes universitarios, de tan importante acción contra el dictador Machado. La autora nos da, en síntesis, una visión de las luchas contra la dictadura, pero también la construcción de diversas personalidades que tendrán sus proyección real en la década de los años 40.

A partir de 1935, la figura de Eduardo Chibás crece y determina la esencia del libro, no solo como homenaje de reconocimiento a su vida, sino también a las ideas que se difunden entre los diferentes sectores sociales y la visión de insurgencia que caracteriza a todo un largo periodo, que culmina con su muerte, en 1951. Las fuentes principales de la autora son la revista Bohemia, los discursos del político, pero sobre todo el análisis de la realidad política, ya en manos de los dirigentes que surgen y que fracasan en sus ideas, convirtiendo al país en una corruptela generalizada. La figura de Eduardo Chibás da al libro el fundamento de convergir el caudillo con el movimiento social y político, que se frustra tras su suicidio, que en verdad fue el último aldabonazo para dar paso a otras formas de insurrección. El Partido Ortodoxo es un periodo importante de la historia cubana y una revaloración de su líder resulta conveniente en este momento. Es la forja de una consciencia nacionalista y, en la historia del populismo latinoamericano, ocupa un lugar de privilegio.

La escritora vive aquí
Sandra Petrignani
Ediciones Siruela, 2007

Sandra Petrignani (1952) es una escritora italiana: novelista, ensayista, conferenciante, que ha hecho un libro no convencional sobre los sitios en que vivieron destacadas creadoras de la literatura del siglo XX, de Grazia Deledda a las hermanas Virginia Woolf y Vanessa Bell, más la célebre amiga Vita Sackville-West.

Las escogidas son de primera línea y las casas que habitaron parecen ser ya museos, donde la historia literaria se une a la vida personal, más los objetos, asuntos, cosillas y detalles que dan vida a la propia literatura, que determina si escriben de noche o de día, de pie o sentadas, junto al fuego o lejos de él.

El resultado es un libro admirable. Verdadera biografía de todas las cosas que las rodearon, incluidas maridos, amantes, de ambos sexos, animales, plantas y hasta las ventanucas por las cuales miraban al mundo, más los zapatos que daban forma a la facultad de desplazarse por el orbe. Siendo una ensayista profunda, la idea resulta formidable, no solo por los personajes escogidos: Deledda, Yourcenar Golette, Alexandra David-Neel, Karen Blixen y las citadas niñas Stephen, más la archifamosa Vita Sackville-West, todas unidas por el rasgo común de suscitar interés por la obra renovadora que hicieron, la alta calidad de sus escritos, así como el entorno en que vivieron, que ya es parte de la historia universal de la literatura, según podemos percibir en lo que dice, o deja de decir, la autora.

Es un libro escrito con simpatía, admiración y reconocimiento por la obra de las seleccionadas, pero también esboza la teoría sobre el espacio vital en que las escritoras desarrollan su talento, logrando en este caso una visión que se puede denominar íntima, sobre lo que ahora pueden ser las casas museo de las creadoras, en las que se guardan detalles, objetos originales, archivos, pero sobre todo eso que las hizo distinguirse entre otros seres humanos y aún entre ellas mismas. Lo esencial es que en muchos casos fueron dueñas de sus casas, apartamentos o estudios, en los cuales escribieron con detalles graciosos, manías, gustos en decoración, construcción de alojamientos separados y todas esas cosas que tan bien detalla la investigadora, que no se queda en los detalles superficiales, sino que cada casa, ese lugar de vida, refleja la capacidad económica, el infortunio, la soledad o el haberlo convertido en una especie de santuario para su uso más íntimo, pero que refleja las vicisitudes de la guerra, el estado financiero y aun los aspectos ideológicos o de cómo se vive una existencia expuesta a la opinión pública, en vida y obra, cerrada para curiosos en la escondida verdad del lecho. En mi criterio el mejor estudio se hace sobre Colette, en Saint Sauveur-en-Puisaye, su casa museo, que conserva casi toda su parafernalia, más detalles muy hermosos de decoración, estilo, modas, objetos de recambio o bisutería, que nos muestran a una mujer muy especial y a una autora más allá todavía. El dedicado a las hermanas
Stephen, Virginia y Vanessa, aunque las muestra diferentes las hace coincidir en gustos, acentuando la solitaria existencia de la primera, por sobre la vida social y sentimental de Vanessa, que hizo de su casa una obra de arte, tal como se reconoce actualmente. Alexandra David Neel, la célebre viajera y escritora sobre el Tíbet, le permite hacer un relato maravilloso, desde su casa cerca de Niza, la ahora tan visitada Samten Dzong, donde la llamada “Linterna de Sabiduría”, una de las escritoras más importantes del siglo XX, pasó sus últimos años y recogió en memorias sus viajes por el Oriente. Un libro de gran categoría artística. Una visita al mundo fabuloso de las escritoras y su entorno igual de bizarro. Para leerse una y otra vez.

Invitación a la
vida heroica
José Carlos Mariátegui:
textos esenciales
Alberto Flores Galindo, Ricardo Portocarrero
Fondo Editorial del
Congreso del Perú, 2005

Una espléndida edición, de colección diríamos, que está circulando en nuestro país, donde no son frecuentes los libros de y sobre José Carlos Mariátegui (1894-1930), que reúne textos fundamentales del eximio pensador marxista peruano, en una valiosa inducción al repensamiento de su obra, recopilada por dos destacados historiadores. La obra original data de 1989, pero esta edición, revisada, nos parece más completa y los aportes del doctor Ricardo Portocarrero le dan el sitio que corresponde en la historia de las ideas al seleccionado, conservando la columna vertebral de la edición original.

Tiene esta obra antológica el mérito de reflejar el talento multifacético del Amauta y algunos aspectos desconocidos de su pensamiento, de su papel en la literatura política, social, periodística y hasta los avances en otros campos, de un hombre integral, que influyera de manera muy decisiva en la adaptación de las ideas marxistas generales en el pensamiento original de su lectura, praxis y expresión en las ideas de nuestra América. Solo dos personas como los autores, maestro y discípulo, pueden referirse con autoridad sobre una figura polémica, un ser humano de gran categoría ética y a un autor de suprema inteligencia como lo fue Mariátegui, todo realizado en una vida corta pero intensa, como lo fueran las de sus otros contemporáneos Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena, a los cuales mi generación también tiene por mentores. Los estudios preliminares son amplios, certeros y definitivos, en cuanto a la ubicación del autor en la vida de su país, la expresión marxista en la América Nuestra y su audaz polémica con la Komintern, todo enfocado a las ideas de acción y al legado, simbolizado en la frase “invitación a la vida heroica”, que fuera en realidad la gran propuesta ideológica de Mariátegui, antes y después de su desaparición física y al intento de invisibilizar su herencia política. Es una nueva lectura del antologado para darnos una figura activa en la vida de las ideas, donde se mezclan la tradición y la modernidad, el socialismo y el indigenismo, Europa y América, en esa grandeza que supo expresar el peruano en sus escritos, cartas y artículos periodísticos.

El libro tiene más de 600 páginas, complementado con un tesoro de información bibliográfica, imágenes fotográficas, todo lo cual permite tener una visión de Mariátegui desde la modernidad y su necesidad de lectura en la actualidad.

Queda claro que la herencia literaria y social de Mariátegui está basada en sus
artículos en diarios y revistas, sus polémicas, sus viajes, la conversación y las cartas íntimas y políticas, que fueron dando origen a textos de gran categoría artística, inteligencia luminosa y a una sensibilidad de ser el vocero de su tiempo y de su país, en un determinado momento de su historia. Algunos de sus aportes son casi geniales como los artículos sobre Rilke, las menciones a Freud, el perfil de Chaplin o de Waldo Frank, así como el estudio de la situación política de su patria, el estudio del marxismo o el casi desconocido artículo sobre León Trotski. El libro logra ubicarlo, al menos así lo entiendo, como un pensador de alcances mundiales, tal como fue reconocido por eminentes figuras de la época, como Romain Rolland, Gabriela Mistral, Alfonso Reyes, Alfredo Palacios o Joaquín García Monge.

Un libro definitivo para la historia intelectual de un hombre singular y esclarecido.

Revista abanico, periódico La prensa Libre 6 marzo 2008.

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