La vida en rosa
Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com
La Vie en Rose, 2007
Director y escritor: Olivier Dahan;
Marion Cotillard, Gérard Depardieu, Jean-Pierre Martins
Francia. Drama, biografía. 140 minutos
Ganadora de dos Oscares: Mejor actriz (Marion Cotillard), mejor maquillaje (Didier Lvergne, Jan Archibald)
“Non, je ne regret”
“No me arrepiento de nada; me da igual el pasado”, con estas palabras Edith Piaf (Marion Cotillard) cantó su última canción en el Olimpia, resumiendo una vida llena de obstáculos, maltratos y tristezas.
No todo fue negativo en la vida de esta cantante. Se entona “La foule” en diversos tramos donde la multitud la aclamaba y poco a poco su figura se iba convirtiendo en centro de culto.
La alegría y tristeza de la música van de la mano con lo puesto en escena. La banda sonora se encargó de acomodar las canciones de Piaf dependiendo de los momentos que ella iba viviendo. Mezclaron sentimentalismo musical con sentimentalismo físico, dando como resultado la vida de una gran cantante, que aún conmueve a muchos con su música.
Esta película, ganadora de dos Oscares, narra la vida de Edith Piaf desde su infancia hasta su muerte. El relato no lineal de su vida es muy positivo, debido a que se presenta la relación entre las diferentes etapas de su vida; su pasado fue definiendo su vida. Aún así, la película es larga y aunque la edición yuxtapone diferentes etapas de su vida, esto ayuda a que la película no sea demasiado aburrida.
Cada vez que hay un fuerte evento en su vida se corta la escena para volver a su pasado, ya sea de niña, joven, de mujer o en los últimos días de esta cantante. El problema es que no captura la intensidad del momento. El mejor ejemplo es que al final se cuentan los tres eventos más importantes contados por medio de escenas juntadas, y con su última presentación como telón de fondo.
Como toda película biográfica, el soporte central recae en la interpretación del personaje central y, por ende, en la actriz principal. La actuación de Marion Cotillard es tan asombrosa que mil adjetivos no bastan para describirla. Se adentra tanto en el personaje que es difícil no verla como la verdadera Piaf, más cuando está en el escenario. Sus gestos, movimientos y la gesticulación al cantar se asemejan de gran manera a la cantante. Sorprende ver la evolución en la forma que utiliza sus manos al cantar, así como cuando estaba presentándose.
Con el pasar de los años, el maquillaje contribuye a ver una Piaf cuya enfermedad, accidentes y vida en general hacen mella en ella. Y Cotillard igualmente deslumbra en esta etapa de la vida de Piaf. Es más que merecedora a todos los premios recibidos.
Todo se puede resumir a la actuación de Cotillard y a la hermosa música de esta artista francesa.
No todo es color rosa. Al final, todo se puede resumir a la actuación de Cotillard y a la hermosa música de esta cantante francesa.
Aceptable.
Revista Abanico, periódico La Prensa Libre 6 marzo 2008

Meneame
del.icio.us