Palo Seco-Amapola
Danilo Rodríguez Montero
A doce horas en bus, caminando y disfrutando desde San José hacia el sur, en península de Osa, luego de la bomba Chacarita al sur está “Puerto Escondido”, La Palma y Palo Seco rumbo a Puerto Jiménez.
Tierra bendita de limonales y aguacatales con palma aceitera y alguno que otro frijolar este
verano.
Ahí el Comité de Desarrollo impulsa a la Municipalidad de Golfito a reparar el camino y dos escuelas. Orquídeas y Amapola ven llenar sus aulas de decenas de niños y en la Palma y Jiménez dos colegios.
Las motos, nuevas bestias ronronean alrededor de las pulperías de Daysi y Jesús o Antonieta y los turistas alquilan caballos o los lugareños se adentran en probar trabajo en hoteles de playa blanca o más allá de Puerto Jiménez.
Unas treinta y cinco familias en Palo Seco comparten vida, trabajo y quehacer solidario del acueducto con Gerardo Blanco o el Comité Comunal con Pablo Arias Arias y su grupo. Es pueblo tranquilo con visita de médico una vez al mes y del IDA en ocasiones; de cura para misa una vez al mes y botas de hule, niños de bicicleta y mejengas de cuando en vez.
EEOO a esa Costa Rica apacible donde todos saben quién es quien por nombre y apellido, se practica el don del buen vecino y el hola de “caminante topado” y se ríe con el sol y duerme en su ausencia entre lapas y canarios
periódico La Prensa Libre 7 marzo 2008

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