Columna Desde mi espejo
A cierta edad
Haydée de Lev, actriz
redaccion@aldia.co.cr
Este hermoso texto me lo regaló una amiga y quiero compartirlo con usted.
“Dicen algunos que a cierta edad, después de los 60, nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los jóvenes.
Yo no sé si me he vuelto invisible para el mundo, pero nunca como hoy fui tan consciente de mi existencia, nunca antes me sentí tan protagonista de mi vida y nunca disfruté tanto de cada momento, como ahora. Hoy sé que puedo dar sin pedir, pero también sé que no tengo que hacer nada ni dar nada que no me haga sentir bien.
Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de tener debilidades, de equivocarme, de no responder a las expectativas de los demás y a pesar de ello saberme querida por muchas personas que me aman así como soy, con mi indestructible sentido del humor, un poco loca, a veces terca, pero también cariñosa, conversadora, besadora, abrazadora… y a veces triste.
Cuando me veo en el espejo, sonrío a la que soy hoy, me alegro del camino andado, asumo mis errores. Sé que mis amigas y amigos son peregrinos del mismo camino, y que en cualquier momento nos encontramos y nos queremos. Hoy vivo la vida, sólo quiero dejarla correr sin pedirle nada más que lo que yo merezca”.
periódico Al Día 22 marzo 2008

Meneame
del.icio.us