Antivalores radiofónicos
Wady Gutiérrez Acevedo
Las emisoras de radio tienen responsabilidad moral ante la juventud
Administrador
Días atrás, los medios de comunicación escrita informaron sobre los cambios que se están llevando a cabo en el mercado de la radio. Locutores vienen y van, los programas salen e ingresan al aire, algunos los reinventan, cambios de emisoras en el dial, nuevos slogans y demás. En buena hora que estas empresas descubran nuevos segmentos, nichos que atender, conquisten anunciantes y satisfagan así las preferencias de los radioescuchas.
Vulgaridad. Quizá estos movimientos radiales remozarán la programación juvenil, pues muchos de ellos se han convertido en “deformadores” de valores, contradiciendo los artículos 11 y 17 de la Ley de Radio que definen como fin: “Elevar el nivel cultural de la nación” y “Prohibir el uso de lenguaje vulgar y contrario a las buenas costumbres”. Es usual escuchar en programas dirigidos a jóvenes un lenguaje inapropiado, soez, que raya en lo vulgar; abundan preguntas o concursos relacionados con la sexualidad, en muchas ocasiones con orientación promiscua, con tonos sodomíticos o lujuriosos, que invitan a la imaginación de actos sexuales degenerados. Abundan los diálogos con doble sentido, la mofa a la infidelidad y a la orientación sexual, chistes racistas y burlescos de los extranjeros que viven en nuestro país, y ni mencionar todo lo relacionado con el irrespeto hacia las autoridades gubernamentales.
En tiempo de clases, niños y jóvenes se enfrentan en las mañanas a losmorning show , programas radiales matutinos que, durante el vaivén de la preparación del viaje de sus casas hasta los centros de enseñanza, miles de adolescentes escucharán al despertarse: en la ducha, en el desayuno, en el automóvil, en el “micro”, en el autobús, en susipod , mp3 o mp4.
En fin, de algo hay que estar seguros: escolares y colegiales son tan vulnerables a estos programas, que por su escasa edad pueden pensar que lo normal es permitir que en estos se realicen todo tipo de concursos, comentarios y diálogos, y que, por ser radio, se deben respetar y tolerar pues son derechos de expresión que tienen los jóvenes.
Mejorar el nivel. Hay emisoras que contribuyen con sus programas a elevar el nivel cultural del pueblo. No abogo por eliminar un programa específico, ni tampoco un género musical, ni mucho menos a un locutor, pero insisto en que los programas radiales deben contribuir a mejorar nuestra mocedad.
Se necesita que los comentarios emitidos por radio lleven dosis de valores para los jóvenes, y que los locutores visualicen su influencia y el bien que podrían llegar a hacer a la juventud, que tanto lo necesita, en lugar de desvirtuarlo con los antivalores radiales que en ocasiones se les transmite.
Cada uno escucha lo que quiere oír y, por eso, es sabido que nuestra responsabilidad es dialogar con nuestros hijos sobre la conveniencia, o no, de oír aquello que contradice lo que queremos inculcarles.
Debemos convencer primero con el ejemplo y luego con la razón, con el fin de ayudarles a formar criterio de escucha, ya que no sabemos si los dueños, empresarios, productores, directores o locutores radiales tendrán la respuesta apropiada a la responsabilidad social y moral que ellos tienen para con la sociedad.
periódico La Nación 27 marzo 2008

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