Columna Pido la Palabra
A Rocío
Roxana Zúñiga Quesada
Periodista
ropazu@racsa.co.cr
Algo se me murió en el alma… porque una amiga se fue. Este sábado 22 de marzo, a las 5:18 de la mañana, mi querida Rocío Valverde Guevara partió a su encuentro con Dios, luego de seis años de batalla incesante contra ese mal incansable que es el cáncer.
Su cuerpo, exhausto, no acompañó más a su temple y valentía
Fiel a su aguerrida personalidad de luchadora, encaró el padecimiento y le arrancó victorias de vida; triunfos que ameritaron un alto peaje en dolor y sufrimiento, pero que ella pagó con la moneda que acuñaba a cada instante de su existencia: su inmensa fe en el Ser Supremo.
Cada vez que la enfermedad la postraba, ella reagrupaba a sus ejércitos internos y volvía a retar, con más ahínco y tesón, al desigual contendor.
En su diccionario vital, la derrota no tenía casa. Y peleando por cada segundo de vida se nos fue esa fría madrugada, cuando su cuerpo, exhausto, no acompañó más a su temple y valentía. Algo se me murió en el alma porque una amiga se fue.
“Ro” era una persona maravillosa, llena de sensatez y perspicacia; su alegría era auténtica y tan grande que siempre reía los chistes malos, malísimos, que nos contaban las otras dos compinches del “Club de la media teja”: Ana Coralia Fernández y María Auxiliadora Protti.
Dejó el mundo con solo 50 años, cuando aún tenía cientos de retos por ganar y sus privilegiadas inteligencia y capacidad todavía gozaban de un incalculable potencial.
Algo se me murió en el alma… porque una amiga se fue.
periódico Al Día 27 marzo 2008

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