La esquina del cacique
El Club Sport Cartaginés vive
Leonel JIMÉNEZ
Masoquismo, tortura, martirio, todo esto vive Cartaginés en los últimos años.
No existe una afición más golpeada y humillada que la brumosa. Otra vez, la lucha y el gran esfuerzo es por no descender, huir del infierno de la Segunda.
Aquí es donde aparece el Napoleón y jefe del ejército blanquiazul, Juan Luis Hernández. Organiza la “peña”, hace eco y reacciona la segunda fuerza cartaga, los chinameros del mercado.
El mensaje llega a Tierra Blanca, Capellades, Llano Grande, Churuca y corre como pólvora por todos los sectores de la provincia.
La idea está vendida, la unión está hecha, el equipo de la vieja metrópoli no desciende, hasta ahora.
Todo esto es muy lindo, hermoso, casi tierno, y nos involucra a la mayoría que tenemos gran cariño por el club decano de nuestro fútbol. Pero esto no va a borrar las luchas intestinas, ni desviar la atención de la pésima administración que ha tenido la entidad.
Hubo reiteradas equivocaciones en contratación de técnicos y jugadores, los cambios de directrices que solo han funcionado para el quítate tu, pa’ ponerme yo.
Los señalamientos temerarios de socios brumosos sobre los movimientos económicos, las acusaciones durante tres años por falta de informes y convocatoria de asambleístas, la petición de un juez de sesionar en los tribunales por dudas del manejo institucional.
Estas y otras cosas han desangrado al Cartaginés y lo tienen en un pulso dramático con la U.C.R. y el Santos de Guápiles.
Como diría el Lic. Sancho Juárez, Cartaginés necesita trepanación total, algo más que cirugía mayor.
Aún así, Cartaginés vive, vive, vive.
periódico Al Día 26 marzo 2008

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