Columna Desde mi espejo
Frente a una ventana
Haydée de lev
Actriz
Está ubicada en el tercer piso de mi casa y da al este.
Estaba frente a esa ventana mirando el paisaje y, al fondo, se veían unas compactas nubes blancas. Todo era tan apacible, que más bien parecía una pintura y no algo real.
En Costa Rica podemos mirar las nubes sin temor
Estuve largo rato mirando el paisaje y me detuve en las blancas y espesas nubes del fondo que, con el crepúsculo, se tiñeron de rojo y luego de gris oscuro.
En ningún momento pensé que esas nubes entrañaban algún peligro; ayer, sin embargo, mirando las noticias internacionales, vi lo que se repite constantemente y puede surgir en cualquier lugar de este planeta: la guerra.
En Costa Rica podemos mirar las nubes sin ningún temor, aunque se vuelvan oscuras porque, a lo sumo pueden presagiar lluvia. Pero en centenares de países, ahora mismo, hasta los niños saben que aquello que parecen nubes no traerán un benéfico aguacero sino muerte y destrucción, porque son humo de metralla.
Sí, es cierto que hay violencia en nuestro país y tememos por nuestros seres queridos, pero una estrofa de nuestro Himno Nacional dice: “Bajo el límpido azul de tu cielo, blanca y pura descansa la paz”.
No permitamos que esto cambie; cada quien que ame a este país debe agradecer el privilegio de habitarlo y, por eso, tenemos el deber de impedir que la violencia y el crimen organizado manchen con sangre el suelo patrio donde siempre debe descansar la paz.
periódico Al Día 29 marzo 2008

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