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RESONOCO

10/04/2008 GMT 1

La UCR en ‘guerra civil’

marfuerte @ 23:55

Hostilidades La tensión política de 1948 invadió también a la comunidad universitaria

Patricia Fumero Vargas | patricia.fumero@ucr.ac.cr
En 1947, algo más grave, más tenso que estudios y exámenes dominaba el ambiente de la UCR: casi un clima de guerra entre facciones políticas, que terminaría en tiroteos y “purgas” meses después.

Por ejemplo, en julio de 1947, estudiantes de la Universidad de Costa Rica habían participado en una huelga de brazos caídos y habían suspendido el dictado de clases para repudiar los “sangrientos sucesos” ocurridos en un enfrentamiento entre fuerzas progobiernistas y grupos opositores en Cartago. Además, dicha protesta repudiaba la detención, “en forma brutal y arbitraria”, del secretario de la universidad, Rodrigo Facio, y el arresto del estudiante Fernando Volio.

Dado lo intenso de la lucha política de entonces, los conflictos no se limitaron a las facultades y a los debates en el seno del Consejo Universitario. El hostigamiento contra estudiantes también se produjo en las calles del país. Por ejemplo, en agosto de 1947, veinticuatro alumnos de agronomía, su profesor y un chofer, fueron detenidos cuando se dirigían en gira de estudio a la fábrica de cemento que se construía en Cartago.

Después de apresarlos se los condujo a la Comandancia de Cartago. Allí se dejó en libertad a un hijo del coronel David Arias, el estudiante Rafael Arias. Este fue invitado por el agente policial para que indicase a cuál partido político pertenecía cada uno de sus compañeros apresados. Se le advirtió que la declaración le evitaría problemas a su padre, pero Arias no aceptó delatarlos.

Según el parte y las declaraciones de los afectados, no hubo motivo alguno para las detenciones. De la información se desprende que se los había apresado por motivos políticos y no por comportamiento indebido.

El profesor y el chofer manifestaron que uno de los policías de la Comandancia había expresado: “Los estudiantes eran unos perros a quienes había que tratar peor que a las maestras”. La referencia a las maestras se explica porque, en esos mismos días, la Comandancia había enviado al agente de policía una denuncia en la que se refería en términos idénticos a un grupo de maestras.

Debido a la arbitrariedad de los funcionarios gubernamentales, las autoridades universitarias protestaron ante el presidente Teodoro Picado y la opinión pública.

Acosos. La polarización política también afectó las relaciones entre profesores y estudiantes dentro del campus universitario, grupo de edificios situados donde hoy está la Corte Suprema, en el barrio González Lahmann, San José.

En octubre de 1947, un profesor de farmacia, Roberto Campabadal Tinoco, tuvo un fuerte enfrentamiento con unos estudiantes de ingeniería, opositores al régimen de Picado. Por su filiación progobiernista, Campabadal fue sometido al hostigamiento sistemático de diferentes grupos de estudiantes.

Sin embargo, los insultos y el acoso no se limitaron a Campabadal. Otros docentes se consideraron afectados y acudieron ante los decanos correspondientes, pero estos no tomaron en serio tales quejas.

El enfrentamiento de Campabadal se complicó con las presiones ejercidas, mediante la prensa, por el Partido Republicano Nacional y por la progobiernista Asociación Política de los Estudiantes Costarricenses (APEC) para que se sancionara a los estudiantes que habían ofendido a dicho profesor.

La presión que ejercía la APEC fue importante ya que en 1948 contaba con unos 600 universitarios, de 1.258 matriculados.

La situación empeoró dentro de la universidad tras estallar la guerra el 12 de marzo de 1948, cuando fuerzas opositoras al gobierno utilizaron las instalaciones universitarias para disparar contra el Cuartel Bellavista (hoy, Museo Nacional). En respuesta, los militares gobiernistas decidieron tomar la universidad.

Para minimizar el impacto que la toma de la institución tendría ante la opinión pública, se decidió que un estudiante encabezara el operativo. La tarea fue encomendada al estudiante de derecho Guillermo Villalobos Arce. Junto con un grupo de “mariachis” de Puntarenas y Limón, Villalobos Arce ingresó en el campus universitario e introdujo armas en el edificio de ingeniería. Este fue tomado durante cuatro o cinco días.

La toma de la universidad supuso graves enfrentamientos entre los “oposicionistas” (al gobierno de Picado) y los “colaboracionistas” (partidarios de Picado y de Calderón Guardia).

‘Lista negra’. Una vez concluida la guerra civil, el Consejo Estudiantil Universitario envió un comunicado a la prensa en el cual se incluía una lista de profesores y estudiantes “colaboracionistas”.

Esos profesores debían renunciar inmediatamente; de no hacerlo, el Consejo destacaría batallones de estudiantes en las puertas de la universidad y de sus cátedras con el objetivo de impedir su ingreso al recinto.

Por su parte, los estudiantes “colaboracionistas” serían sancionados; no podrían “estudiar ni graduarse en un lapso de dos años y deberían partir al exilio.

Algunos de aquellos profesores consideraron que simpatizar con un grupo político no era razón para ser expulsados de sus cátedras. Ante esta actitud, los directivos estudiantiles ordenaron una huelga de 24 horas con el objetivo de presionar a las autoridades universitarias y a los denunciados. A este movimiento se plegaron todas las facultades.

Los profesores denunciados fueron catorce. Entre ellos destacaban Jorge Volio, Manuel de la Cruz González, Fabián Dobles y el decano de Farmacia, Gonzalo González, por ser esposo de Luisa González, integrante del Partido Comunista.

También se exigió que fueran sancionados los estudiantes Mario Rueda Porras, Álvaro Gené, Guillermo Villalobos Arce, Óscar Bakit y Fernán Rodríguez Gil.

Debido esas exigencias, el Consejo Universitario decidió aceptar la renuncia de los profesores que la hicieran efectiva. En cambio, el Consejo consideró que no era de su competencia sancionar a los estudiantes, y remitió sus casos a las facultades respectivas para que les impusieran penas.

'Purgas'. En Ingeniería, el representante estudiantil Walter Sagot afirmó que no fue necesario emplear la fuerza ni ejercer presión para lograr la renuncia de dos profesores. En otras facultades, la realidad fue diferente.

Según testimonio de la viuda de Fabián Dobles, Cecilia Trejos, elementos de las fuerzas militares vencedoras en la guerra civil ingresaron en el campus y se llevaron presos a los docentes denunciados.

Sobre la detención del artista Manuel de la Cruz González, Trejos comentó: “Le dolió muchísimo que lo pasearan en un camión de carga por toda la avenida Central. A todos los habían agarrado de la universidad... Era una cosa espantosa”.

La UCR experimentó una creciente polarización durante la guerra civil. Entre los estudiantes había una división más equilibrada entre oposicionistas y progobiernistas, pero entre los profesores predominaban claramente los opositores al gobierno de Picado.

Una vez concluida la guerra, el esfuerzo de grupos de estudiantes para “purgar” a la universidad de los llamados “colaboracionistas” encontró el apoyo en la mayor parte de los docentes. Con el tiempo, algunos de los estudiantes y profesores expulsados volvieron a la UCR; pero otros nunca retornaron. Costaría años superar los recuerdos de aquellas represalias.

LA AUTORA ES PROFESORA DE LA ESCUELA DE ESTUDIOS GENERALES E INTEGRANTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN IDENTIDAD Y CULTURA LATINOAMERICANAS DE LA UCR

Suplemento Áncora periódico La Nación 30 marzo 2008.

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