Columna pido la palabra
La señora de “nergo” Roxana Zúñiga Quesada, periodista
ropazu@racsa.co.cr
Pocas imágenes en la vida son tan tiernas como un montón de pollitos recién nacidos. Son copitos de algodón amarillo, graciosos, con un eterno piar que invita a comérselos… a besos.
Nunca olvido ese aviso publicitario del INS, donde cientos de animalitos cruzan calles y zonas de seguridad con la velocidad de una hormiga en pos de un grano de azúcar.
Nadie se resiste a la tentación de alzarlos y mimarlos, de acurrucarlos contra el pecho, mientras un “pío, pío, pío…” reconforta y provoca un cariño más dulce que un batido.
Pero vi una información que me dejó con la pupila impactada. Unos productores mataron a dos millones de polluelos porque carecían de alimento para darles.
Los pollitos, como buenos bebés, comen mucho y frecuentemente. Si no se alimentan de un día para otro, mueren. La forma de eliminarlos me dejó como Sara, la esposa de Lot: una estatua de sal.
Llenan estañones de agua y tiran allí una enorme cantidad de animales. Los pollitos comienzan su desesperada, aunque infructuosa, batalla por la vida… mas el destino no acepta cambios y, poco a poco, se ahogan.
Es indescriptible narrar cómo algunos se resisten a partir y, exhaustos, con la desesperación como motor, pretenden sorprender a la señora de “nergo”, como diría un niño conocido.
¡Dos millones de pollitos fallecieron de esa ingrata manera! La imaginación del ser humano para inventar formas de muerte no conoce límite.
periódico Al Día 3 abril 2008

Meneame
del.icio.us