Columna Surco
Francisco Barahona R.
El supuesto escándalo de las relaciones entre algunos pocos costarricenses y las FARC de Colombia nos deparará sorpresas hacia el futuro; dudo que este tema se olvide en tres días como es la tradición. Ya cayó el ministro Berrocal, un profesor universitario y su esposa están inmersos en una gran polémica luego de guardar documentos que al final se determinó que fueron casi medio millón de dólares de esa organización y, en la prensa de Bogotá, ayer se afirmó que por lo menos hay cinco ticos más ligados a esa organización, el suspenso continuará. Se anuncia el viaje de una comisión de alto nivel a la capital colombiana para recabar información, el ex ministro reafirma sus declaraciones anteriores, el parlamento está lleno de preguntas sin contestar y crea una comisión investigadora, la prensa y ni que decir la ciudadanía están atentas, escépticas, casi curadas de sustos y a la expectativa de conocer nuevos nombres y las verdaderas razones por las cuales se destituyó a Berrocal; unos sospechan que se trató de silenciarlo por protección de políticos de alto vuelo, otros que era una persona con un verbo grandilocuente y exagerado y muchos que no saben ni qué creer y menos qué opinar. Recordemos que este nuevo escándalo surge después del asesinato mediante un bombardeo aéreo, hoy incluso se sospecha que pudieron participar aviones de otra nacionalidad además de la Fuerza Aérea Colombiana en territorio ecuatoriano del número dos de las FARC, el guerrillero Reyes junto con otros veinticinco compañeros de campamento; ello provoca rompimientos de relaciones diplomáticas, comisiones de la OEA, abrazos poco sinceros de disculpas, juicios ante la Corte internacional de justicia de La Haya por Ecuador, ramificaciones con México donde hay varios de sus ciudadanos bombardeados que visitaban el campamento de Reyes y surge Costa Rica, gracias a colaboraciones antiguas de ciudadanos con ese movimiento, o al menos contribuyendo en algo, se supone, para procurar acuerdos de pacificación y ocultamiento de una caja fuerte en una casa por años, donde finalmente se encuentra dinero. Este escándalo mayúsculo es peligroso para la administración Arias en la medida en que puede ponerse en peligro la alianza parlamentaria de los treinta y ocho diputados de cara a todo lo concerniente con la aprobación del TLC, si hay informaciones comprometedoras en relación a líderes de esas organizaciones partidistas, pone en duda también la lucha y los aparentes importantes logros obtenidos con la captura de cerca de cuarenta toneladas de cocaína en estos últimos dos años, así como la captura de catorce millones de dólares provenientes del narcotráfico y el desmantelamiento de más de cincuenta redes naciones distribuidoras de estupefacientes. Hasta el mismo presidente Uribe acaba de participar con sus declaraciones señalando que a solicitud de la administración tica, ellos no tienen información y menos un listado de posibles ticos involucrados, lo que añade más interrogantes, pues tomando en consideración la envergadura de los pleitos, declaraciones y contradicciones entre los líderes de Venezuela, Colombia, Ecuador y Nicaragua, ya no podemos tener confianza en nada que provenga de esas fuentes y mucho menos valorarla como si fuera santa palabra. Así que tendremos que esperar para poder calibrar la profundidad de esta crisis; eso sí conviene que todos estemos vigilantes para que realmente no nos engañen de nuevo, este tema se los trae, la corrupción está de por medio y nuestro futuro.
periódico LA Prensa Libre 3 abril 2008

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