Día del libro
Alberto Fonseca
El 23 de marzo de 1968, el entonces presidente de la República, Prof. José Joaquín Trejos Fernández, y su ministro de Educación Pública, licenciado Guillermo Malavassi Vargas, decretaron el 23 de abril como el Día del Libro.
Se escogió esta fecha para recordar que un 23 de abril falleció el gran escritor de lengua española, don Miguel de Cervantes Saavedra.
Dicho autor nació en Alcalá de Henares, España, en 1541.
Sus padres fueron don Rodrigo de Cervantes Saavedra y doña Leonor de Cortinas. Hacedor de innumerables obras literarias, entre ellas la que le dio fama universal, como es el monumento de las letras Don Quijote de la Mancha, igualmente numerosas comedias, como “Pedro de Urdelamas”, “El gallardo español”, “El juez de los divorcios”, “El tratado de Argel”, “Numancia”, y sus otras novelas, entre ellas “Viajes de Parnaso”, “Novelas ejemplares”, “Trabajo de Persiles y Segismunda”.
Llevó una vida azarosa, e inclusive como soldado participó en varias batallas, entre esas la de Lepanto, donde fue herido en su brazo izquierdo y a partir de ese momento se le siguió llamando el Manco de Lepanto.
Fue famoso hasta después de muerto y su aporte a la literatura
universal es incuestionable, considerándosele creador de la novela contemporánea y figura importante en el sitial de los grandes escritores.
No existe una persona culta y deseosa de adquirir sabiduría, que pueda ignorar al maestro Cervantes y el mundo de sus páginas.
Conforme pasan los años, su nombre crece cada vez más y la prodigiosa selva de sus páginas nos embelesa, porque siempre encontramos una nueva enseñanza o moraleja.
Muchas veces, ante las adversidades de la existencia, acudimos al gran Alonso Quijada (don Quijote) para encontrar respuestas a nuestras inquietudes.
En otras circunstancias, es el famoso Sancho Panza quien llega a nosotros, con su visión realista de la vida.
Así transcurren nuestros días, a la espera de una Ínsula Barataria o jugando de Quijotes en nuestra lucha cotidiana, contra molinos de viento.
Fomentemos el hábito de la lectura, convirtiendo al libro en nuestro mejor amigo y recordando al gran Cervantes Saavedra, quien montado en su Rocinante aún recorre el mundo, con un mensaje de paz y fraternidad entre los hombres.
periódico La Prensa Libre 17 abril 2008.

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