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RESONOCO

26/04/2008 GMT 1

Pasión y oficio

marfuerte @ 18:55

Enrique Obregón Valverde | enriqueobregon@yahoo.com

abogado

Me agrada que el presidente de la República, de vez en cuando, pronuncie un discurso con motivación poética o escriba un artículo, como el que publicó La Nación sobre Rembrandt, en el que también hace referencia a temas generales de literatura y música. Pero comete un error de apreciación personal cuando dice: “el arte es mi pasión, aunque la política sea mi oficio”.

Pienso que más bien es al revés. En él la política es su pasión sobresaliente y el arte una inquietud secundaria. Todo intelectual bien fundamentado, y Óscar lo es, tiene capacidad para apreciar el arte y algunos, no todos, manifiestan estremecimiento espiritual frente a la obra de un gran artista. Pero esto no quiere decir que en Óscar la inclinación por el arte sea superior a su inquietud por la política. Los que hemos conocido la labor política de Óscar Arias sabemos que esa es su gran pasión, lo que lo identifica y le da personalidad destacada. Lo del arte es simple afinidad y sentida preocupación de intelectual.

Verdadera pasión. Cuando Oscar actúa en política, cuando habla y escribe de política, se manifiesta como lo que verdaderamente es. En cambio, cuando habla o escribe de arte, su expresión tiene algo de forzada porque es solo sensibilidad de hombre culto y no pasión sobrecogedora.

Al calificar la política como oficio, como ocupación habitual con la que no está enteramente satisfecho, pareciera considerarla como inferior a toda creación artística, lo cual me parece que no es cierto. Quien lleva la política en la sangre, quien se realiza en el ejercicio del servicio público y puede realizar un gran proyecto de bien nacional, tiene tanta dimensión espiritual como el mejor de los artistas.

Pasión hay en la creación, lo demás es sensibilidad frente a la obra creada.

En esto, Óscar se diferencia de José Figueres. La pasión verdadera de don Pepe era la intelectualidad, lindando con la filosofía. Su incursión en la política fue consecuencia de circunstancias ajenas a él, siempre “nadando contra corriente”. Actuó en la política durante la mayor parte de su vida, pero su pasión fue la intelectualidad. Óscar Arias, intelectual puro, se inclinó por la política voluntariamente, con entera vocación, especializándose y sobresaliendo en ese campo. Óscar ha sido un político intelectualizado; Figueres fue un intelectual politizado. Me agrada saludar a nuestro presidente de la República, un político pasional.
periódico La Nación 10 abril 2008.

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