Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Necesitas algo? Zebehar

RESONOCO

30/04/2008 GMT 1

Columna ESAS COSAS RARAS

marfuerte @ 00:30

María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Tengo un teléfono celular sony Ericsson 300i. Es bonito y aunque no es el último grito de la moda, las herramientas que tiene me sirven para llamar y recibir llamadas, lo mismo que con los mensajes de texto.

Pero, el pensar que por este pequeño teléfono puedo perder la vida, preferiría no depender tanto de él como lo hago a diario. Lamentablemente este objeto me permite no solo estar al alcance de mi familia y amigos, sino también ejecutar operaciones de trabajo con mayor prontitud.

El teléfono, el vehículo, la computadora y hasta el reloj están adheridos a nuestro quehacer diario. Estamos inmersos en ellos.

Pero si en un momento determinado mi vida, o la de uno de mis seres amados, corre peligro por un teléfono celular, quisiera francamente destruirlo.

¿Cómo es posible que por un teléfono celular hayan muerto cuatro personas este año? Si esta tendencia continúa, serán al menos 12 personas las muertas por un asalto en que mediase como objeto un celular.

Escuchando a Roxana Rojas Morales, madre de Josué, de 17 años, quien fue asaltado cerca de su casa en Cinco Esquinas de Tibás por unos delincuentes que andaban detrás de su teléfono celular y su bulto, ella tiene razón.

Josué recibió un balazo en el abdomen y murió en el hospital Calderón Guardia, cuando era intervenido.

“Quiero un policía de calidad, quiero una patrulla de calidad, y no a 20 oficiales mediocres en las calles.”
La señora, en medio de su dolor, exteriorizaba una realidad de Costa Rica: Estamos bajo la ley del hampa.

Diez mandamientos ya circulan en los diferentes medios de comunicación para no perder la vida en manos de los hampones. ¿Cómo es posible? Y el Gobierno y los diputados qué hacen para frenar esta situación.

Nombrar a una profesora universitaria como Ministra de Seguridad genera incertidumbre. La nueva jerarca, Jannina del Veccio, exige eficiencia en sus pupilos. Pero...

¿Estará dispuesto un oficial de la fuerza pública a dar su vida por la mía si gana ¢200 mil al mes en promedio? Si muere en cumplimiento de su deber, ¿de cuánto es la pensión que recibiría su familia? ¿Les alcanzaría ante el costo de la vida actual? Creo que no. Si no gozan de buen salario, ni de un buen seguro de vida, ni de una buena pensión, no podemos exigirles eficiencia.

A quienes si podemos exigir
eficiencia y acción es al Gobierno y a los diputados, quienes no hacen nada para remediar la inseguridad social del país.

¿Dónde está la reforma a la Ley de Seguridad Ciudadana, a la de Tránsito? Ah, perdón, es que primero debe aprobarse el TLC con Estados Unidos. Esa sí es la prioridad de los Arias. Mientras tanto, que sigan matando y asaltando a nuestros seres queridos, aunque en ese saco se puedan colar algunos políticos y empresarios que no se imaginan el miedo que da vivir, todos los días, bajo la ley del hampa.
periódico La Prensa Libre 11 abril 2008.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis