Columna Surco
Francisco Barahona R.
El poder concentra más poder, tiende a ejercerse en el tiempo y fácilmente deviene en antidemocrático. Estas afirmaciones vienen como anillo al dedo a la hora de aquilatar los razonamientos que en estos días se están dando desde el Zapote, desde la Asamblea Legislativa y desde algunos medios de comunicación que intentan defender la necesidad supuestamente creciente de que es necesario reelegir al actual presidente del parlamento por un tercer periodo, que Laura Chinchilla será posiblemente la candidata del arismo dentro del PLN para suceder a Óscar y que su hermano Rodrigo debe optar por ser diputado en la próxima legislatura, aunque existan impedimentos constitucionales, pretendiendo así neutralizar, dicen sus asesores, los posibles liderazgos en el parlamento de un Otto Guevara o un Calderón Fournier.
Realmente los juegos pirotécnicos de la política electoral comienzan a desplegar su colorido a dos años de las elecciones y todo el aparato ideológico, económico y de medios de comunicación se revitaliza y de mil formas comienza a tratar de convencer desde ahora, que sus tesis son las correctas e incluso hacen gala de razonamientos sofistas y engañosos, quizás para pillar a los desprevenidos, o comenzar a dejar huella de cara a la próxima campaña electoral.
Por ejemplo, en el editorial del miércoles del matutino de Llorente se pretende justificar la reelección del Dr. Pacheco con argumentos mezclados sin base real, que incluso pretenden demostrar que lo que hace falta en ese puesto es la continuidad, la experiencia, el respeto a un líder, (como si esa hubiera sido la realidad a la hora de destituir a Berrocal y nombrar a la nueva ministra de Seguridad, todos sabemos que fue todo lo contrario) y otro conjunto de razonamientos engañosos que nos despiertan dudas de cuáles son las verdaderas intenciones; incluso se hace una loa de piropos al actual presidente legislativo a contrapelo de las críticas reiteradas que ese mismo medio tiene años de prodigar a Ottón Solís, con razonamientos contrarios. O sea, se vale la reelección o la continuidad en el poder si las personas en esos puestos son del riñón, pero si no lo son, el razonamiento de que no son demócratas, o de que el continuismo es un vicio histórico negativo, incluyendo la reelección.
Siempre se ha dicho que el puesto de Presidente de la Asamblea Legislativa debe repartirse entre varios diputados (as), pues todos ellos son iguales entre sí en su jerarquía y derechos, razón por la cual el puesto debe rotar y máxime si no hay bancada de mayoría en el Parlamento; pero qué sorpresa, el grupo de los 38 diputados pareciera que ha perdido sus diferencias de partido y todos actúan de acuerdo con el mandato del Poder Ejecutivo, borrándose así las diferencias ideológicas, que parece que no existen entre ellos, historias de partidos políticos antaño contrincantes y búsquedas alternativas de nuevos modelos de futuro, que de hecho ya no tienen vida propia.
Por supuesto que la vicepresidenta y el actual Ministra de la Presidencia como simples ciudadanos, pueden competir en puestos electorales, pero no podemos ignorar que hay impedimentos constitucionales de un lado y del otro, que de lo que se trata es de garantizar la continuidad en el poder para cuatro años más y eso lo debemos todos tener claro, para que no nos tomen desprevenidos de los intereses que están en juego y sepamos votar de aquí a dos años.
periódico La Prensa Libre 10 abril 2008.

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