De cómo recorrer el laberinto y no morir en el intento
Por Camilo Retana
Los Libros
Hacia una crítica de la razón mítica
El laberinto de la modernidad
Franz Hinkelammert
Ensayo
Editorial Arlekín
2007
Todo laberinto tiene sus propios monstruos. Los que habitan el nuestro incluso tienen apellidos: Reagan, Hitler, Bush. Sin embargo, ellos, los más recientes, dirigen su dedo acusador hacia otros sitios: Irak, Venezuela, Afganistán. El laberinto está también poblado de espectros que parecen verdaderos. Tenemos así un Dios despótico y poderoso que parece no haberse hecho humano nunca, el mito del progreso, el mercado erigido como mediador de salvación. Vamos de un lado para otro pero encontramos más y más senderos, paredes duras que nos dan en la cabeza, mercancías que nos auguran una estadía más placentera si dejamos de buscar una salida. Pero la salida existe y Franz Hinkelammert se encarga una vez más de recordárnoslo.
Con su más reciente libro, Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la modernidad (Editorial Arlekín, 2007), Hinkelammert aborda al sujeto contemporáneo como un nuevo Prometeo que se levanta, humanizándose, por encima de esas imágenes espectrales. Claro que no se trata de cualquier Prometeo. El autor retoma y amplía la interpretación del joven Marx de este personaje: "este Prometeo de Marx es muy diferente de todos los otros [porque] efectúa un discernimiento de los dioses, que no aparece en ninguno de los otros Prometeos. Pronuncia una sentencia sobre todos los dioses en el cielo y en la tierra, que no asumen al ser humano (…) como divinidad suprema. Se trata del ser humano como "un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable"". Este ser humano encarnado, de necesidades concretas, por ratos desespera, y entonces grita. Pero está dispuesto a no morir en el intento y por eso hurga por entre los rincones del laberinto buscando al menos un cabo del hilo de Ariadna. Y lo encuentra. Hinkelammert da cuenta de ese hallazgo a través de una frase de Desmond Tutu: "yo soy si vos sos". Pero ocurre que además de salvador, el hilo es el posibilitador del propio laberinto y de cualquier otra realidad posible. El "yo soy si vos sos" no es meramente un juicio de valor, si no que "expresa la condición de posibilidad de los juicios de hecho y de valor". El "yo soy si vos sos" desinfla los monstruos, disuelve los espectros y nos devuelve una imagen de ser humano alternativa a la de esa otra sensibilidad que pregona el "yo soy si te destruyo".
Ahora bien, existe una paradoja propia del laberinto moderno, y es que no es posible salir de él sin volver a entrar de nuevo. Para Hinkelammert no hay posmodernidad como alternativa histórica; de ahí que debamos andar y desandar los trillos de esta época, y hacerla nuestra. Los principales referentes del autor son, en este sentido, el cristianismo y el marxismo, pero no se trata de ser o hacerse creyente o marxista, si no de devenir sujeto. He aquí el Hinkelammert teólogo de la liberación. El Dios hecho hombre del evangelio y la crítica marxista al fetichismo convergen precisamente en ese lugar ético, político y epistemológico que Juan Luis Segundo denomina fe antropológica. Esta tesis, visiblemente moderna, nos devuelve al laberinto con un panorama renovado, a partir de la prerrogativa de convertirnos en sujetos.
Este libro de Hinkelammert, rico en reflexiones teológicas y en tesis sugerentes para la economía política, la antropología y la filosofía social, es un texto de referencia no solo para creyentes o académicos, sino también para todos aquellos que han sido humillados, sojuzgados, abandonados y objetos de desprecio.
Suplemento Los Libros. Semanario Universidad. Abril 2008.

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