Columna Esquina del cacique
15/04/08
El precio de un desacato Leonel Jiménez
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El culpable soy yo, así, tajante y sin reparos, lanzó el mea culpa Wálter Centeno.
“Yo tomé la decisión y no me arrepiento, me arriesgué, cuando quiero algo lucho por ello. Yo me autoreceto, me curo solo...”.
¡Qué bien!
Don Wálter, ¿y el respeto al principio de autoridad, a esa trilogía compuesta por la gerencia general, cuerpo médico y cuerpo técnico, dónde queda?
¿Los dos meses de ausencia sin su aporte y los millones de colones de su salario, quién los cubre?
Un conocido médico que sabía de su lesión, en uno de los palcos del Saprissa exclamó: “no puede ser, él no está en condiciones de ir a la cancha”. Catorce minutos después manifestó: “se los dije, ahí están las consecuencias”.
A nuestro admirado “Paté”: sentirse líder no debe ser sinónimo de desobediencia, ni tozudez.
Por el contrario, usted actuó con total libertad y sin consejo alguno, ahora debe tener claro que está atrapado y es víctima de una situación que provocó.
El jugador morado ha jugado con fuego, olvidando por completo el compromiso con su salud, primero, y segundo con su equipo y la Selección Nacional.
Sabemos de las dificultades y el dolor que le han acompañado en el último año, sus deseos de reencontrar su fútbol y estabilidad deportiva y emocional.
Fuera de lugar quedarán sus quejas por estar entre “rejas” deportivas; eso sí, una gran experiencia para él y demás futbolistas, que entiendan que no deben hipotecar el futuro, ni hacer uso de posturas unilaterales.
O bien estar preparados para las consecuencias, por su derecho a elegir, aún contra sus intereses.

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