El intérprete de Dios
Ludwig van Beethoven es, sin duda, el más grande genio musical de la historia. De manos de la directora Agnieszka Holland nos llega Beethoven, el inmortal; un homenaje al maestro a casi dos siglos de su muerte.
Inti Picado Ovares
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Al mediar la película Beethoven revela el gran misterio de la música. “Las vibraciones del aire son el suspiro de Dios que le habla al alma del hombre”, nos dice. “La música es el lenguaje de Dios. Los músicos, más que ningún otro hombre, oímos su voz, leemos sus labios, concebimos a los hijos de dios que cantan sus alabanzas. Esos son los músicos, Anna Holtz, si no fuéramos eso no seríamos nada”, sentencia. Con esta frase, Ludwig van Beethoven -interpretado con intensidad por Ed Harris- abre su corazón a la copista Anna Holtz (Diane Kruger). La película -ficticia en muchos de sus pasajes- imagina los últimos tres años de vida del célebre compositor. Durante este tiempo, Beethoven conoce a la bella compositora Anna Holtz quien es escogida para que ayude al maestro a transcribir su último trabajo: la inmortal Novena sinfonía.
De hecho, el eje central de la película es este trabajo, en el cual Beethoven trabajó por casi una década. A pocos días de su estreno, Wenzel Schlemmer (Ralph Riach), el viejo copista del maestro, recurre a regañadientas a Anna para que ayude a transcribir la célebre música. Anna se encuentra ante un Beethoven solitario, prácticamente sordo y, de alguna manera, vilipendiado por el gran público que no lo comprendía.
En medio de una vida desordenada y caótica, Beethoven encuentra en Anna una especie de ángel guardián que lo ayuda a sortear los obstáculos. En la secuencia mejor lograda de la película, en la que el compositor presenta La novena ante un público expectante, Anna se oculta en medio de la orquesta y dirige a Beethoven, quien, por su sordera, no puede hacerlo solo. Al terminar su ejecución, un público eufórico aplaude al maestro, quien de espaldas a éste no oye sus palmas. Al voltearse, Beethoven comprende que su obra ha sido un éxito; su ángel lo ha llevado de la mano a la gloria.
Si bien Anna Holtz nunca existió -y este episodio no sucedió de la misma forma en como se narra en el filme-, imaginar que algo así aconteció aquel 7 de mayo de 1824 en Viena es un justo homenaje a la mente musical más brillantes de la historia.
periódico Vuelta en U 11 abril 2008

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