Seducción del poder incide en rezago de promesas de campaña en el país
• Especialistas consideran imposible garantizar “compromiso real” de funcionarios
Karina Alpízar Corella
kalpizar@prensalibre.co.cr
El poder político seduce a quienes llegan al Gobierno e incide en gran parte en que durante los dos últimos años de cada administración se acumulen las promesas de campaña sin cumplir.
Los especialistas en materia política consideran que el sistema presidencialista por sí mismo tiende a desgranar el gobierno cuando limita la gestión de los funcionarios del Ejecutivo que tengan aspiraciones políticas de cara al siguiente período. De tal forma que no existe un mecanismo ni se puede limitar a los ministros o jerarcas ante la seducción del poder, por más interesados o comprometidos que se sientan con la tarea asignada por el Presidente de la República.
El debilitamiento del Gobierno suele darse, según los politólogos consultados por LA PRENSA LIBRE, sobre todo en los dos últimos años del período donde nuevamente surge la interrogante de hasta qué punto se puede garantizar la continuidad de proyectos y si realmente están comprometidos quienes asumen un Ministerio o institución.
Caer en la seducción
“Nuestro sistema presidencialista nos obliga a caer en esa politización, mucha gente pretende que la política se detenga y eso es muy difícil porque los funcionarios políticos lidian y se dejan seducir por ello”, indicó el experto en ciencias políticas, Claudio Alpízar.
Por su parte, el especialista Antonio Barrios acotó que nadie podría decir con certeza cuán comprometido está un funcionario o sus aspiraciones mientras sea parte del Ejecutivo, aunque de todas formas no es de extrañar que al filo del tercer año, como ha ocurrido en otras administraciones, la seducción política haga de las suyas mientras se está en el Poder.
“No es solo un fenómeno de Costa Rica, yo diría global porque en América Latina, si el gobierno dura cuatro años es conocido e inevitable por sí mismo que los primeros dos años se dediquen de lleno a los objetivos del Gobierno y los otros 24 meses para preparar la precampaña o aquellos funcionarios seducidos por el poder político busquen labrar su propio camino de cara a las siguientes elecciones”, precisó Barrios en ese sentido.
En el camino de los cuatro años surgen variables para algún ministro, que quizá al principio no veía en una papeleta para el siguiente período, sino que responde a cuán efectiva resulta su gestión y cómo lo percibe la ciudadanía. Según Alpízar, si un ministro o jerarca está desempeñando una buena labor es la misma gente quien lo potencia a otro nivel y ahí nace la oportunidad y la seducción política que no se puede detener o evitar.
“El Poder es tentador para quien esté en política, si es delicado que el compromiso que se tuvo en una misión encomendada por el Presidente de la República se vea afectada por la falta de compromiso por cumplir con una aspiración y desistir a la misión que se le confió” acotó el politólogo.
Precisamente el experto en materia política Francisco Barahona dijo a LA PRENSA LIBRE que “el último año de una administración es triste porque ya menos funcionarios hacen caso al Presidente precisamente porque la atención se concentra en las elecciones. Si a ello se suma la tendencia de luchar por continuar en el poder, eso debilita y desgasta aún más al gobierno porque genera cierta presión a lo interno del Ejecutivo”
Se escapa de las manos
Barahona consideró que un “compromiso real” como tal no existe, aunque existen funcionarios que pueden estar más comprometidos con lo prometido en la campaña. “Ahí radica la importancia de que la ciudadanía o el elector como tal acuda a la rendición de cuentas para recordar a los políticos el compromiso asumido una vez que se llega al poder”, puntualizó.
El politólogo consideró que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) podría recordar la misión ética y el compromiso asumido a los jerarcas, así como se debe implementar un mecanismo de evaluación integral para evitar se sigan acumulando las promesas de campaña ante la seducción del poder político.
El Decano de la Prensa Nacional preguntó al presidente del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Luis Fishman, también ex ministro de Seguridad y Gobernación en 1990, qué garantiza un compromiso real desinteresado, cuando la experiencia dicta que ex jerarcas, como él siguen ligados directa o indirectamente a puestos políticos. A lo que respondió “es un poco difícil limitar las aspiraciones de las personas. Cuando fungí como ministro en el período de Calderón se tuvo muy presente que el compromiso era de cuatro años, fueron otros quienes se fueron, como Miguel Ángel Rodríguez y su equipo, quienes tuvieron otra visión y eso es inevitable”, concluyó.
Barahona insistió en la necesidad de replantearse la implementación de una estructura interna de los partidos políticos para dar seguimiento al cumplimiento de metas y sobre todo de aquellos que se “comprometieron” con los costarricenses y el mismo gobernante.
En general, los costarricenses ven cómo los aires de precampaña electoral tienden a distraer a los funcionarios de la misión que se les enmendó, sin que exista una forma de evitarlo ya que todo depende de la moral y visión de la política y compromiso de cada uno, más allá de lo que se dice y las intenciones si al final las obras quedan en el olvido ante la seducción del poder político cada cuatro años.
Sección Nacionales. Periódico La Prensa Libre 23 abril 2008.

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