La personificación del mal tiene nombre
En la cinta Petróleo Sangriento, el actor Daniel Day Lewis interpreta a Daniel Plainview, un magnate petrolero cuya ambición va más allá de cualquier límite.
Inti Picado Ovares
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Al ver Petróleo sangriento, y convivir por dos horas y treinta y ocho minutos con un personaje como Daniel Plainview -interpretado magistralmente por Daniel Day Lewis-, entramos de algún modo a los rincones ocultos de la maldad.
Los primeros quince minutos del filme, en los que somos los únicos testigos de lo que podríamos llamar la génesis de su personaje, Daniel Plainview lucha cuerpo a cuerpo con la tierra. Sólo, a varios metros de profundidad, Plainview procura extraer sus riquezas. Su ambición no tiene límite, su determinación tampoco. Ese foso -húmedo, profundo y oscuro- es una especie de fotografía del alma del propio Plainview, un sitio con olor a muerte y putrefacción.
La trama
Esta nueva película de Paul Thomas Anderson está basada en la novela Oil escrita en 1927 por Upton Sinclair. “Soy un magnate petrolero”, nos dice Plainview con voz profunda. Y señalando a su pequeño hijo comenta: “Y este es mi socio: H.W. Plainview, el mío es un negocio de familia”. Una y otra vez insiste en ello, nos explica lo que hace: él perfora las profundidades y hace dinero con ello. Y ahí lanza sus promesas de prosperidad; para él y aquéllos que quieran despojarse de sus tierras.
Una noche, como salido de la nada, Daniel Plainview recibe a un extraño visitante, conocido sólo como Paul Sunday (Paul Dano). Éste le dice que conoce un sitio que prácticamente flota en petróleo: la finca de su familia. Plainview decide seguir la pista. Llega a New Boston, California, y visita la propiedad de los Sunday. Después de descubrir que lo dicho por Paul era verdad, Painview plantea la compra de la propiedad, negocio en el que participa Eli, hermano de Paul y predicador de la pequeña comunidad. Eli pide, como condición para la venta, que Plainview ayude a a su iglesia. Así se inicia la consagración de Plainview como lo que es: la personificación del mal. Nada le importa, nadie es importante, sólo su dinero.
Petróleo sangriento se llevó dos de las ocho estatuillas doradas a las que estaba nominada. Ahora, finalmente, la película llega a las salas nacionales. No se la puede perder.
periódico Vuelta en U 25 abril 2008.

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