Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

RESONOCO

03/06/2008 GMT 1

El ascenso de la “izquierda”

marfuerte @ 03:10

Fernando Araya

Lo nuevo no es tan nuevo y lo viejo no lo es tanto

Consultor

Términos como “derecha”, “centro/derecha”, “izquierda” y “centro/izquierda”, se emplean con profusión en medios de comunicación y en el lenguaje de los analistas. Estos conceptos, sin embargo, aportan poco o nada al conocimiento de América Latina, estimulan el espíritu de secta e intolerancia, violento y corrosivo, que tanto daño causa en la región y dificultan la posibilidad de cultivar diálogos, consensos y decisiones compartidas. Se trata de vocablos típicos de la destructiva dialéctica amigo/enemigo que paraliza y seduce a buen número de políticos latinoamericanos. No obstante lo anterior, para no desviar la atención acerca del tema principal de este comentario, conservo las palabras consagradas por el uso.

Giros. Brasil, Argentina, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Chile y Uruguay, son países liderados por movimientos denominados de “izquierda” o “centro/izquierda”, mientras en Perú y México estos sectores políticos constituyen variables significativas y en Paraguay se aprestan a ejercer el poder. Sería miope reducir esta realidad a la condición de una conspiración o hablar de ella como si fuese un fenómeno generalizado. Este giro a la “izquierda” no oculta que ese segmento político, en varios de los países referidos, se desplazó a la “derecha” poco antes de asumir el poder o lo hizo una vez empezó a ejercerlo. Es interesante, además, que la posición política promedio del ciudadano común latinoamericano, según datos del año 2006, es de centro. En El Salvador, República Dominicana, Colombia y Nicaragua cerca de la mitad de la población se ubica en la “derecha”, mientras en la mayoría de las otras naciones el centro político concita el apoyo del 40 por ciento o más de la población. Uruguay es la única nación donde un 34 por ciento de las personas afirma ser de “izquierda”. Lo anterior permite reforzar tres hipótesis: primera, las fuerzas políticas latinoamericanas no pueden experimentar ascensos significativos sin el apoyo del centro; segunda, la “izquierda” o la “derecha” políticas no sintonizan con la sensibilidad ideológica promedio de la población y, tercera, las organizaciones partidarias deben efectuar un esfuerzo sistemático para aproximarse al centro.

Causas. ¿Qué causas contribuyen a explicar el ascenso de la “izquierda” en un continente cuya población se sitúa o gira en torno al centro político? Menciono cuatro: primera, al colapsar el centralismo económico y las dictaduras en el extinto “campo socialista” europeo, una parte de los sectores políticos y teológicos que en América Latina defendieron esas realidades, se replegaron, convirtiéndose en una reserva ideológica que ahora, en varios países, se ha reactivado; segunda, el reposicionamiento de las economías de mercado, del liberalismo social y de las democracias/liberales, estuvo acompañado por tres circunstancias nocivas: la corrupción de un segmento de la elite dirigente, la desigualdad socio/económica y el uso del poder público para favorecer rentabilidades privadas; tercera, la estrategia de apertura comercial, promoción de exportaciones, modernización del estado, competitividad económica e inserción en la economía global, meritoria en muchos aspectos, no logró complementar crecimiento económico con inclusión social; y cuarta, la no correlación o la correlación insuficiente del crecimiento económico con el bien común, unida a la corrupción de una parte de las elites, genero un proceso social de sospecha frente a los grupos políticos tradicionales. En tal circunstancia emergieron movimientos de “izquierda” que canalizaron el descontento social hasta convertirse en fuerzas decisivas.

Rojos y rosados. La tendencia indicada es heterogénea, encierra diferencias y contradicciones fundamentales. De un lado existe una “izquierda” mesiánica, neoestatista y dictatorial, caracterizada por una mentalidad violenta y confrontativa. Por otra parte, se observa la presencia de una “izquierda” moderada, reformista, orientada hacia la progresiva modernización de la sociedad, a través de cuatro pilares: inclusión social, fortalecimiento de los sistemas productivos, énfasis en la ética pública e inserción en la economía global. Mientras la “izquierda” mesiánica tiende a militarizar y polarizar a las sociedades (Bolivia y Venezuela, por ejemplo), la “izquierda” reformista es versátil y se desplaza, según las circunstancias, hacia la “derecha” o la “izquierda” (Uruguay, Chile, Brasil). La primera es teoricista, dogmática, misionera, utópica, infantil, insurreccional y emocionalista, la otra, en cambio, es racional, pragmática, realista y cerebral.

¿Socialismo? Ninguna de las corrientes de la “izquierda” latinoamericana esta construyendo el socialismo. Ocurre todo lo contrario, en un caso se trata de un capitalismo de estado dictatorial (“izquierda” mesiánica) y en el otro de un capitalismo de mercado democrático/liberal con énfasis redistributivo (“izquierda” reformista), análogo al formulado por grupos de “centro” y “centro/derecha” bajo el nombre de economía mixta, economía social de mercado, capitalismo con rostro humano, etc. ¿Por qué ocurre esto? El socialismo, en virtud de sus insuficiencias teóricas y prácticas, se reveló como una imposibilidad histórica, sin que sus adherentes de la “izquierda” mesiánica se percataran de ello. Intentos de corrección como los realizados por Adam Schaff y Heinz Dieterich, entre otros, constituyen fantasías oscuras e incompletas, bastante menos serias y mucho menos metódicas, que el frustrado esfuerzo efectuado por Marx en la segunda mitad del siglo XIX. La febril y suicida imaginación de la “izquierda” mesiánica latinoamericana es producto de semejante desierto intelectual; a falta de una teoría consistente, su voluntarismo sustituye a la realidad y presenta a Cristo, a los próceres latinoamericanos y a las culturas precolombinas, como luminosos anticipos del socialismo, mientras polariza y desintegra las sociedades.

Capitalismos. La dicotomía en América Latina no es entre socialismo y capitalismo, sino entre capitalismo dictatorial, subdesarrollado, militarizado, aislacionista y populista, y capitalismo democrático, inclusivo, innovador, globalizado y desarrollado, el cual supone diversos contenidos de gestión económico/social, desde la propiedad privada individual, sociedades anónimas, asociaciones de productores y propiedades mixtas, hasta los sistemas de autogestión, cogestión y copropiedad de medios de producción, todo, en un contexto cultural que privilegie la innovación, la creatividad, las ciencias, las tecnologías y la mentalidad emprendedora. En el fondo, entonces, la disyuntiva es conocida, lo nuevo no es tan nuevo, y lo viejo no lo es tanto.
periódico La Nación 4 mayo 2008.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis