Librero
Días de terror
Carlos Catania
Diario de Bonka
Novela
Editorial Prisma
Pedidos: 2225-7547
Mario Zaldívar
Escritor
Ya desde 1984, en una entrevista que le hizo Carlos Morales a Carlos Catania, se menciona la existencia del borrador de esta novela. Pasaron 24 años para que hoy llegara a publicarse, gracias a la Editorial Prisma.
Durante ese período, el mundo ha cambiado sustancialmente, pero el libro se sostiene gracias a tres factores elementales: la estructura del relato, la atmósfera de terror que priva en la novela y la trama que se va contando.
El mejor ejemplo de relato (cuento o novela) es aquel que logra una mezcla afortunada de estructura y argumento. En el cuento son memorablesViaje a la semilla, de Alejo Carpentier, yLa noche boca arriba , de Julio Cortázar; en novela,La muerte de Artemio Cruz , de Carlos Fuentes, yCristo versus Arizona , de Camilo José Cela, solo para citar algunos casos.
Catania se lanza a la aventura de contar dos historias complementarias que comparten sus personajes; admite el mismo espacio para ambas, y, con ligeros juegos de tiempo, remata las narraciones con un final común. ¿Por qué motivos corre tales riesgos un escritor? Tal vez porque no desea quedarse en el campo de un estructuralismo frío, laberíntico, ni en la argumentación anecdótica harto superada.
Sin embargo, hay algo más: quien escribe debe saber que el lector agradece una historia bien contada, entretenida y entendible, dentro de un marco literario de cierta altura.
Algunos narradores esconden su incapacidad de contar razonablemente una vivencia, personal o colectiva, en una maraña vanguardista de símbolos y códigos; otros se aferran a los experimentos de la forma, y los más audaces se regodean en las piruetas del lenguaje.
Diario de Bonkamezcla acertadamente la forma con el fondo, y para ello se vale de algunos recursos literarios no del todo novedosos. Las diferentes tipografías para cada historia y el uso de fechas para una y de capítulos para otra, son las pistas más visibles para el lector; existen otras, pero esas ya están inmersas en el desarrollo de los relatos.
Durante la dictadura argentina (años 70 y 80), el clima de terror pasó de la imaginación a la realidad. Lo que antes había sido experiencia ajena, se convirtió en cosa cotidiana. Los escritores argentinos han sido quienes han contado con mayor fidelidad esa parte de la historia nacional.
Diario de Bonkaelude la estadística y toma distancia de las causas políticas del conflicto; tampoco se entusiasma con una solución de corto plazo; en cambio, se empecina en crear una atmósfera de terror a lo largo de toda la trama.
El miedo se percibe en los gestos de algún personaje, en una palabra dicha de pasada, en la sugerencia de tomar este camino y no otro, en el clima de la ciudad, en la penumbra de cierta habitación.
El lector percibe que la desgracia es inminente; no está aquí, pero se acerca inexorablemente. Por otra parte, las fuerzas malignas arrastran un poder desproporcionado en relación con los sujetos que representan a la población civil, y esto refuerza la coyuntura pesimista de la obra.
Dentro de la brutalidad de los acontecimientos y de la desproporción de las fuerzas en juego, el autor introduce un factor de esperanza: el erotismo.
Ese elemento se recarga en el personaje principal de un modo en apariencia inocente; sin embargo, también puede analizarse como la vía de escape disponible para burlar la adversidad aplastante. La otra explicación es mucho más compleja: el enlace paradójico entre el dolor de la tortura y el placer sexual que esto pudiese provocar a verdugos y a víctimas.
A pesa de la atmósfera de terror que permea toda la novela, el autor renuncia a matar a sus personajes; los maltrata, los acosa y los lleva hasta límites insoportables de dolor, pero los hace sobrevivir a toda costa.
Golpeados y contusos, los personajes deDiario de Bonka le dicen al lector que la vida está ahí, que la esperanza no se ha extinguido y que un escritor puede abstenerse de utilizar el viejo recurso de la muerte y, aun así, parir una novela digna.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 1 junio 2008.

Meneame
del.icio.us