Jugada de Hillary y perspectivas de McCain
Gerardo E. Martínez-Solanas | [©FIRMAS PRESS]@nacion.com
El objetivo de Clinton es debilitar a Obama para que gane McCain
Gerardo E. Martínez-Solanas es economista y politólogo. Director de DemocraciaParticipativa.net
La tenacidad que demuestra Hillary Clinton en su batalla por la candidatura del Partido Demócrata a la Presidencia, en la cual no da señales de darse por vencida, tampoco excluye que a estas alturas se dé cuenta que le es imposible obtener la nominación. Sabe que las tres primarias que quedan no le pueden dar mayoría de delegados aunque obtuviera victorias arrolladoras en todas ellas. Sabe también que su partido no puede arriesgarse a reconocer los delegados de Florida y Michigan –anulados debido a la rebeldía partidista que primó en esas primarias– porque eso daría una grave impresión a la nación de que la maquinaria Demócrata la favorece, a despecho de que se encuentra en situación perdedora. Eso podría provocar la deserción en masa de los afroamericanos de las urnas en noviembre próximo.
Se especula también que la vigorosa y obstinada campaña de Clinton apunta a asegurarse la nominación como candidata a la Vicepresidencia. No obstante, Obama tiene muy poco que ganar y bastante que perder con una compañera de viaje tan contestataria que le haya hecho frente hasta las últimas consecuencias. Los expertos en su campaña barajan opciones como Jim Webb, otro senador que también es veterano de Vietnam pero un crítico acerbo de la guerra del Iraq, o Sam Nunn, un exsenador conservador que, además, es experto en cuestiones de proliferación nuclear.
La elección del 2012. Cabe entonces discernir que el verdadero objetivo de Clinton sea debilitar lo suficiente a su oponente, que ya encuentra la hostilidad de amplios sectores de votantes demócratas, para que, con la victoria de McCain en noviembre, se le abra a ella el camino a la palestra electoral de 2012. Este es un razonamiento puramente especulativo, pero bastante racional. McCain tendrá entonces 76 años y será un candidato Republicano posiblemente desgastado por la escasa gobernabilidad de una amplia desventaja que encontrará en el Congreso y por la herencia negativa que le deja el gobierno del presidente Bush, tanto por sus desaciertos en la política presupuestaria como por el manejo desastroso de la guerra.
Por tanto, la realidad que contemplamos es el enfrentamiento entre Obama y McCain en noviembre. Dos candidatos bastante atípicos en sus respectivos partidos. Esta característica le da cierta ventaja a McCain porque ha demostrado seguir una línea claramente independiente de la actual Administración en el Senado, donde ha logrado impulsar con éxito iniciativas bipartidistas. Su prestigio se extiende al ala Demócrata en el Congreso y puede restarle votos a Obama entre quienes queden defraudados por la derrota de Clinton en las primarias y también entre muchos que no le tienen confianza por sus antecedentes y escasa experiencia.
Claras distinciones. En este enfrentamiento hay claras distinciones. Aunque McCain ha demostrado ciertas tendencias conservadoras en su historial, hay también muchas iniciativas moderadas y hasta liberales en su gestión senatorial de 20 años. Por el contrario, Obama no ha destacado por sus iniciativas en sus escasos 4 años de servicio y ha votado siempre en el extremo más liberal. Eso, cuando ha tomado partido. Porque es pertinente notar la frecuencia con que ha optado por votar “presente” en lugar de “sí” o “no”.
Destacan también sus diferencias en cuanto a la guerra del Iraq. Obama propone fijar una fecha para la retirada definitiva de las tropas, mientras que McCain no se compromete a esa retirada hasta que no haya garantías de que Iraq podrá mantener el orden y la estabilidad por sus propios medios. Si bien esta es una de las decisiones fundamentales que deberá tomar el nuevo presidente, una que tendrá repercusiones mundiales durante muchos años, las responsabilidades presidenciales abarcan cuestiones aún más importantes para el bienestar de los estadounidenses.
Los votantes más avezados que se tomen el trabajo de examinar a fondo las plataformas de ambos candidatos acudirán a las urnas en noviembre con la seguridad de escoger al mejor.
periódico La Nación 1 junio 2008.

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