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RESONOCO

12/06/2008 GMT 1

Cuatro paredes... ¿Y el techo?

marfuerte @ 02:55

Claudio Alpízar Otoya *
Luego del discurso de rendición de cuentas del Presidente Oscar Arias -el pasado 1º de mayo- algunos se estarán preguntando por el techo de la casa, en referencia a la metáfora que hiciera el mandatario entre una vivienda y la situación actual de nuestro Estado, otros tantos intentarán encontrar aquí la debilidad del mismo para liberar responsabilidades.

Son muchos los que confunden al Estado con el Gobierno y a este con el Poder Ejecutivo, unos por ignorancia otros por conveniencia, esto lo hacen pretendiendo que toda la responsabilidad se recargue en el Ejecutivo.

Quisiera referirme a ello puesto que el discurso del señor Presidente tuvo la gran virtud de ser un análisis de la situación del Estado costarricense en su conjunto, desde una profunda óptica de realismo político, enmarcada en una visión de futuro. Visión que exige una integralidad e intersección de acciones de todo el gobierno, entiéndase todos los poderes de la República, que para aquellos que lo “olvidan” o desconocen son la Asamblea Legislativa, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo y los gobiernos locales. La visión de nuestro constitucionalistas de 1949 siempre tuvo en la mente la descentralización política, pero nuestra práctica ha sido lo contrario con un gran centralismo.

Ejemplo, cuando hablamos de seguridad tendemos a pensar que la única responsabilidad al respecto está en el Ministerio de Seguridad, cuando existen instituciones del Poder Judicial que fallan en el cumplimiento de lo correspondiente y en la aplicación de la ley. También tenemos a una Asamblea Legislativa falta de voluntad para aprobar el nuevo Código Penal, la Ley de Transito y otras leyes claves. Igual culpa tienen los gobiernos locales y el propio ciudadano, pues el deterioro social tiene sus raíces desde el mismo núcleo familiar. No todas las cuentas son del Presidente.

Cuando el tema es pobreza, debemos traer a referencia la falta de preocupación de los gobiernos locales por identificar las necesidades de sus comunidades y de colaborar en la solución y orientación de las mismas. Sumado a la poca preocupación de los ciudadanos de realizar las gestiones correspondientes, el seguimiento y cumplimiento de las normas y requisitos solicitados para la ayuda. Ni que decir del sector privado, en muchos casos indiferente en el tema.

La mezquindad e intereses particulares no permiten reconocer que en dos años la actual administración ha logrado recuperar dos pilares fundamentales para la sociedad: un horizonte claro y consecuente de la nación, así como devolverle al ciudadano la credibilidad en la clase política. Esto último beneficia indirectamente a todos los partidos políticos -seguramente más al PLN- pero volver a creer en los políticos es fundamental, pues ellos como miembros fortalecen a los partidos, una de las dos principales columnas de la democracia.

Las cuatro paredes. Don Óscar nos habló en su metáfora de inversión social, impulso a la producción, lucha contra la delincuencia y política exterior. Todas ellas fundamentales para la reconstrucción o fortalecimiento del estado costarricense. Para la inversión social en políticas públicas requerimos de la otra columna de la democracia: los impuestos, pues son la única forma de asegurar la distribución justa y con ello el bien común. No podemos negar que los esfuerzos hechos en dos años son significativos para un estado solidario, que piense en los más necesitados. Recordemos las palabras de Confucio, “en un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”.

Que hacen falta mayores esfuerzos, siempre será así. Más cuando los niveles de pobreza disminuyen, pues es la única manera de evitar empezar a sumar nuevamente. Pero se ha empezado a restar y ello es importante. De igual forma el Presidente dejó claro y llamó la atención sobre la crisis alimentaria mundial que se avecina. Crisis anunciada y debatida públicamente hace menos de un mes, lo que obligara al Ejecutivo a plantearse una estrategia al respecto; de sus resultados podrá estar comentando en futuras rendiciones de cuentas. No hay duda que el tema es una prioridad.

Sobre el impulso a la producción -otra de las paredes- el Poder Ejecutivo ha sido consecuente con lo que ofreció en campaña, lo que la mayoría de ciudadanos apoyó en dos votaciones (Febrero de 2006 y octubre de 2007), por lo que el capítulo del TLC es lógico. Lo que no ha sido lógico son los tiempos, pero estos han sido marcados por nuestra Asamblea Legislativa y en algún momento por el TSE con el asunto del referéndum.

Hace 200 años era imposible erradicar la pobreza en el mundo, luego de la aparición de la economía y el intercambio comercial, hoy en día sería posible acabar con ella en todo el orbe. Existen los recursos y los instrumentos, lo que lo imposibilita es la concentración y la mala distribución de la riqueza. Para el caso de nuestro país el aumento de los salarios, las pensiones, los incentivos a la producción, etc. son muestras de que se retoma poco a poco el camino correcto para fortalecer ese pacto social, clave en aras de la igualdad y la paz entre todos lo individuos.

La lucha contra la delincuencia, talvez sea la pared más débil de las cuatro, pero también es palpable que se han dado cambios importantes, después de 3 o 4 gobiernos anteriores que no hicieron nada o muy poco por salvaguardarla. Por ejemplo, que pueden decir al respecto los actuales diputados del PUSC cuando su partido es gran culpable del deterioro de esta área; o los del Movimiento Libertario que tantas y tantas veces se han opuestos a cambios y nuevos impuestos, fundamentales tanto para esta pared como para las restantes. O aquellos otros dirigentes o partidos que en toda la mejoría de nuestra policía ven obcecadamente una militarización. Olvidaron la premisa de Montesquieu de que “la descomposición de todo gobierno comienza por la decadencia de los principios sobre los cuales fue fundado”. En el caso de nuestro país somos testigos del fortalecimiento policial, la lucha abierta al narcotráfico y los grandes decomisos de drogas, por cierto ausente en administraciones pasadas.

Y la última de las paredes, la política exterior. Somos sabedores de la importancia que el Presidente da ha este tema. El respeto internacional de que goza nuestro país lo obliga y le da ventaja en la inserción abierta en política internacional. Además una nación que no tiene ejercito como la nuestra, posee en aquella su mayor instrumento para la proyección y la defensa de sus ideales y proyectos. Decisiones como el traslado de la Embajada de Israel, el establecimiento de relaciones con naciones árabes y con la República Popular China; así como las iniciativas del Consenso de Costa Rica, el Tratado de la Transferencia de Armas y la iniciativa de Paz con la Naturaleza, son decisiones acertadas que involucran activamente a nuestro país en un mundo del cual ya es imposible aislarse, y que para insertarse exige tacto y estrategias claras.

Empero, ¿de qué nos sirven cuatro paredes sino tenemos techo? De muy poco. No es pedirle todo al Poder Ejecutivo, el techo debe ser construido trabajando juntos, con solidaridad, pensando en los más necesitados, no esperando que todo caiga del cielo.

Los cimientos se construyen día a día, es una casa de 51.100 Km2, que alberga a una familia de más de 4 millones de habitantes, con habitaciones para las visitas, se llamen estos inmigrantes o turistas, unos importantes como mano de obra y otros como fuentes de ingreso. Familia que seguirá creciendo, lo cual exige estadistas en nuestra política, que piensen más en las futuras generaciones que en las próximas elecciones. La crítica al actual gobierno debe centrarse en ello, puesto que es obvio que el pueblo en estos dos últimos años ha percibido un cambio y más tranquilidad en su vida diaria.

Percepciones son realidades. Aunque por ahí la Ministra de Seguridad nos haya dicho lo contrario. Nuestros ciudadanos hoy por hoy perciben un país en recuperación y eso no se puede tapar con un dedo o con demagogia.

Tenemos en esta casa-país pisos sólidos heredados por nuestra historia, las paredes son básicas y corresponde construirlas a
nuestros gobernantes, pero el techo es labor solidaria de todos, pues como bien lo dijo hace ya muchos siglos Epicteto “el hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito
renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos”.

* Politólogo
periódico La Prensa Libre 6 mayo 2008.

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