Johann Strauss y la naturaleza.
Gerardo Castillo Martínez *
Este compositor austriaco (1825-1899) tuvo que haber amado mucho y haber sido un agudo observador de los elementos naturales circundantes en su natal Viena para realizar de la manera en que lo hizo su vals Cuentos de los Bosques de Viena, de reconocimiento mundial, todavía disfrutado y bailado embelesadamente al día de hoy.
Se dice de él que fue un intérprete sin par de las fuentes en que se basó para construir sus célebres creaciones musicales. Sin duda esto debe ser la explicación para entender la forma en que plasmó, en lenguaje musical, el “diálogo” del bosque y de parte de sus criaturas en ese entonces. Pudo captar la esencia del canto de los árboles y del trino de las aves y traducir esa alegoría natural en composiciones que se convirtieron en los medios para que esa “conversación dentro de la naturaleza” fuera inteligible para el ser humano.
Johann Strauss era el eslabón que faltaba para asir y darle un sentido estructurado en el pentagrama a los murmullos, sonidos y susurros provenientes del bosque. Fue el desentrañador de la música integral que estaba diseminada en estancos dispersos, en poder de la avifauna y de los pulmones verdes, y que él unió con los puentes de su sabiduría compositora en aras de transformarla en piezas armónicas y concatenadas, para deleite del público espectador que lo ovacionó y ensalzó en las diferentes salas y teatros europeos de la época.
Faltaría saber si Strauss pudo además escudriñar el mensaje de las voces del bosque, ya que si fue capaz de intuir y descubrir la música “oculta” desparramada por doquier en la foresta, quizás tuvo el don de escuchar las palabras cruzadas en ese diálogo entablado entre los árboles y los pájaros. A lo mejor, también, recogió información que la naturaleza querría brindarle a los seres humanos.
La hazaña lograda por Strauss debe llamar a la reflexión en cuanto a que puede destruir el mito de que solo los supuestamente entendidos en la materia (v.g. biólogos, ingenieros forestales, dendrólogos) son los únicos autorizados para informar y sensibilizar a los diferentes auditorios. Perfectamente la persona versada en música puede convertirse en una aliada de los profesionales vinculados al tema que buscan concienciar y educar sobre la importancia del bosque en nuestras vidas, mediante la composición y ejecución de piezas inspiradas en las señales de la naturaleza, cuyo propósito sea contribuir a elevar el conocimiento público acerca de las amenazas a los recursos ecológicos que representa la actual dilapidación que hace la sociedad de consumo.
Tienen ahí la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica, la Orquesta Sinfónica, los dirigentes de las bandas filarmónicas, y músicos de la talla de un Jacques Sagot, por ejemplo, una veta de exploración que podríamos denominar ecomusicalidad, para que así como Johann Strauss interpretó y tradujo la esencia musical de los bosques vieneses (y también la del famoso río Danubio), puedan decirnos si nuestros ecosistemas arbóreos están felices o si, por el contrario, hay que dedicarles un réquiem.
* Politólogo
periódico La Prensa Libre 7 mayo 2008.

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