Departamento 20
Carlos Sojo | csojo@flacso.or.cr
Sociólogo
Las migraciones internacionales han cambiado notablemente el perfil de las naciones. Se estima que una proporción de entre 15 y 20 por ciento de la población del Uruguay ha emigrado. La República Oriental del Uruguay está dividida en 19 departamentos o provincias, y la cantidad de emigrados es tan importante que se les conoce como el Departamento 20. Por lo general, se sabe que los habitantes de este departamento imaginado son más jóvenes, más educados y disponen de mejores empleos que el resto de sus connacionales.
Las razones de la fuga de hoy son distintas de las que al fragor de la dictadura militar de los años setenta derivaron en el famoso mensaje, grafiteado en un baño del aeropuerto, que rezaba: “el último que se vaya que apague la luz”. Pero el hecho es hay una merma importante de recursos humanos, formados en el país, que no son convocados por la sociedad misma a devolver ese esfuerzo con su trabajo y que simplemente no piensan en volver. En su lugar optan por buscar una alternativa de inserción laboral, que retribuya mejor sus capacidades, y les funciona, quizás porque resulta materialmente imposible realizar el otro sueño dorado del humor nacional: “vender todo aquello (los 150 000 kilómetros del país) y comprar algo más pequeño pero mejor ubicado”.
El Estado 51. 42 millones de latinoamericanos, o hispanos de todas las razas como frecuentemente se clasifican, viviendo en Estados Unidos; regulares o irregulares; ciudadanos o portadores de la célebre green card , conformarían con justicia el Estado 51 de la Unión Americana. Ese Estado, por población, es el número uno, porque el segundo más poblado es California con 36,5 millones de habitantes estimados para 2007. Abarca 14 por ciento de los 304 millones de habitantes de Estados Unidos a la fecha y es la población de más rápido crecimiento. En vista de las dificultades de inserción laboral, social y cultural que afectan a los habitantes del Estado 51, no es ocioso reflexionar sobre el significado de su emancipación.
Esta población podría bien conformar el País 25 de América Latina. Este país sería el más pluriétnico y multicultural de la región. Materializaría el largamente acariciado desafío de la integración continental y resolvería mejor que nadie el problema de la vinculación con las islas del Caribe y toda su diversidad. Ahí se hablarían por lo menos cuatro idiomas, todos oficiales (español, portugués, inglés y francés, sin contar lenguas indígenas, entre otras) y se inventaría uno nuevo parar mejorar la comunicación entre ellos, sin tener que recurrir a la siempre complicada traducción de terceros: el espanportufran-glish .
Este país sería el cuarto más poblado de América Latina, solamente superado por los gigantes del sur y del norte, Brasil y México en ese orden y por Colombia. Pero, a diferencia de ellos, los niveles generales de ingreso familiar de sus habitantes son en promedio de poco menos de US $3 000 mensuales, lo que, por vivir colonizados por un alto costo de vida, les alcanza apenas para una ciudadanía de segunda clase.
Aumento de cooperación. Otro dato es más interesante. Desde 1970 Naciones Unidas promueve el aumento de la cooperación al desarrollo hasta alcanzar al menos 0,7% del ingreso nacional bruto de cada país donante.
Hasta el momento solamente los países escandinavos han cumplido esta meta, colocándose en niveles superiores al 0,8%, pero, en general, el promedio no supera el 0,4%. Lo que podría ser el País 25 de América Latina, en cambio, envía a los países de origen, en la forma de remesas familiares (que de acuerdo con el BID alcanzaron en 2007, la suma de 72 000 millones de dólares), nada menos que 17% de su ingreso anual. Estados Unidos, en contraste, dedica para ayuda al desarrollo apenas 0,16 de su ingreso nacional bruto.
Tarde o temprano, los nacionales del Estado 51 o del País 25 tendrán que definir sus preferencias estatutarias. Quedarse ligados a la unión del norte no parece una mala opción por ahora, pero al cabo de 200 ó 500 años a lo mejor las cosas cambien. Habrá que esperar.
periódico La Nación 5 junio 2008.

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