Columna Surco
Francisco Barahona R.
La crisis del aumento en los precios del petróleo, unida a la de los granos y de los alimentos en general, donde el precio del trigo ha crecido en más de un ciento treinta por ciento y del arroz en un setenta en los últimos meses, hacen que el panorama sea visto como de tiempos de vacas flacas para este Gobierno.
Claro que muchas de las razones objetivas para elevar los precios en general a los consumidores están en el exterior y sobre ellos poco podemos hacer, pero el casi no hacer nada del Gobierno y en especial en relación con la producción interna de alimentos sí nos parece grave, entendiendo que la crisis se veía venir desde hace meses y que, además, sectores informados fuera y dentro del país así lo habían anunciado. Pero no, la prioridad era el TLC con Estados Unidos y fuera de ello nada importaba, o muy poco a excepción de las relaciones con la República Popular China y un poco la lucha contra la marginalidad y la pobreza.
Pero la cantaleta oficial seguía la misma tonada de las administraciones anteriores, había que comprar nuestros granos en el exterior porque eran más baratos y siguiendo ese mandamiento neoliberal, se desarmaron todos los mecanismos de apoyo a nuestros agricultores, tales como la asesoría técnica del MAG, crédito, investigación, asistencia agrícola, repartición de tierras apropiadas por el IDA y otros programas que fueron justificados con la peregrina idea que hoy nos salta a la cara, de que el país tenía que especializarse en aquello que nos fuera rentable y que el concepto de “soberanía alimentaria” era un invento de los izquierdistas; para verdades el tiempo. Pero más grave aún, desde la campaña electoral pasada el Presidente, en ese entonces candidato, ofreció dar el 8% del presupuesto a la educación, reforma que no se concreta en el Congreso a dos años de Gobierno. Tampoco se le está dando a ese sector el 6% que la constitución le garantiza, de acuerdo con serios estudios de la Contraloría General que por segundo año consecutivo denuncia que solo se le da a ese sector el 5% del Producto Interno Bruto y el Ministerio de Educación solo gasta el 4,75%, el resto se acumula pese a la gran cantidad de necesidades del sector, situación similar ocurre en el campo de la vivienda y el programa Avancemos.
Todo esto es inaudito y contradice el mensaje del Presidente del 1º de mayo, es más, lo pone en evidencia; hasta hay una denuncia planteada por la Contraloría en la Sala Constitucional sobre este tema que esperamos sea fallada pronto. En suma, el anuncio de Arias de vacas flacas en los próximos dos años fue en serio, pero no solo causado por situaciones externas sino por problemas internos que los mismos controles establecidos por la administración pública hoy denuncian. Veremos cómo las opiniones favorables con que en el presente cuenta esta administración, irán modificándose en negativa con el paso de los meses y en directa relación con el aumento de los precios, la no compensación de la inflación en los salarios, las limitaciones de la inversión social y la reducción del equipo original de Gobierno que pesará políticamente de ahora en adelante. Ah! Y eso sin hablar de los problemas de la inseguridad ciudadana, del aumento de los crímenes, muertos en carretera y otros temas que agravarán, no solo la percepción ciudadana hacia lo negativo, sino la realidad de cara a las próximas elecciones.
periódico La Prensa Libre 8 mayo 2008.

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