Columna ESAS COSAS RARAS
María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Paseando por la avenida central o por cualquier centro comercial del país me encuentro con un denominador común, rebajas y descuentos por doquier. Y, sinceramente, es casi imposible no caer en la tentación de ver, tocar y confirmar que una prenda que quizás hace dos meses costaba 17 mil colones, ahora tiene un costo del 50 por ciento menos.
La mano se va a la cartera y analizando consideramos que vale la pena adquirir esa camiseta, aquel pantalón o aquellos zapatos. Es tiempo de descuentos en muchas tiendas, en otras inevitablemente es de quiebra.
La gente aduce estar sin plata. Los gastos de diciembre y la entrada de clases de muchos niños y adolescentes dejan en recesión económica a más de un hogar. Por eso, los comerciantes ante el declive en sus ventas parecen rematar la mercadería, con el fin de no tener más pérdidas.
Sacamos la billetera y, en la mayoría de los casos, acudimos a las milagrosas y alcahuetas tarjetas de crédito. Gastar 45 mil colones en dos blusas, un suéter y dos camisetas con descuento parecieran no alarmar.
Sin embargo, los analistas en economía nos ponen el dedo en la llaga. No es conveniente seguir la tendencia del endeudamiento a través de las tarjetas de crédito. Lo mejor es ahorrar, porque advierten difíciles tiempos.
Pero nadie quiere ver esa realidad. Las campañas comerciales de las entidades bancarias nos pintan otra cosa. Una merecida estancia vacacional en el Pacífico, con el alquiler de carro y la compañía anhelada. ¡Disfrute y luego se preocupa por pagar!
No alarma el endeudamiento, pero sí cuando llega el estado de cuenta y notamos que no solo estuvo la compra por 45 mil colones, sino la cena con los amigos en el restaurante capitalino, el regalo para un allegado, e incluso hasta el medicamento que nos vimos obligados a adquirir cuando sufrimos el quebranto de salud.
Así es que cuando pase la tarjeta de crédito, recuerde cuántas veces la ha pasado antes y no se deje engañar por esas dulces y placenteras ofertas que llueven en los bancos y en los comercios, para que usted tampoco caiga en quiebra.
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Pero, no solo de descuentos están llenos los paseos, también de violencia.
Según el Director del Organismo de Investigación Judicial, Jorge Rojas, en lo que va del año se han cometido 70 homicidios. Cifra que en 2007 se alcanzó hasta en el mes de agosto.
Refuerce las medidas de seguridad si va a salir, me recuerda un amigo. Porque la inseguridad alcanza límites sin precedentes en Costa Rica.
Tenemos miedo de estar en nuestras casas por ser víctimas de asaltos violentos, pero también tenemos miedo de salir a distraernos por temor a estar en el lugar equivocado.
No se puede caer en la paranoia, pero este es el sentir que tienen muchos costarricenses. La inseguridad se respira por todos lados.
periódico La Prensa Libre 9 mayo 2008.

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