ESAS CREENCIAS… (2)
Juan Luis Mendoza
En un escrito anterior me referí ya a estas dos creencias, en la relación de pareja: que todo es estable, que nada cambia, y que la pareja es autosuficiente. A continuación, otras creencias que no responden a la verdad.
La pareja son dos. Pero ¿cómo se pretende que uno de ellos solo asuma la responsabilidad de la misma? No, no es lógico. Lo que corresponde es que cada quien sea responsable de sí como individualidad, como persona, capaz de llevar adelante su autorrealización, cumplir con sus cometidos, responder por ellos y sus resultados, ser el capitán y guía de su propia embarcación.
Y en lo que concierne a la vida en pareja, se han de aunar esas responsabilidades personales para, juntos bajo el mismo yugo (cónyuges), aportar su propia cuota en un proyecto común que, por serlo, exige absolutamente la colaboración de los dos, el tirar de la carreta uncidos al mismo peso de una responsabilidad compartida y a un destino único.
Se dice por ahí, medio en plan de broma, que al casarse se pierde la libertad. ¿Es cierto? En apariencia y para algunas cosas, sí. Pero, en el fondo y en verdad, cada quien sigue siendo, como alguien ha definido al ser humano, “una libertad en el mundo para el amor”. Libremente se asume el constituir una pareja. Y con esa misma libertad, dentro de un clima de dedicación y respeto, se han de conducir hombre y mujer en la pareja que, si está constituida como Dios manda, contribuirá a conjurar los brotes de libertinaje y a fomentar la auténtica libertad.
Las relaciones sexuales ¿son una meta, una manera de ponerse a prueba hombre y mujer? Sin duda que esas relaciones tienen su importancia; pero siempre relativa. Como todo, se aprende; y lo que es de esperar es que se proceda con responsabilidad, desde un verdadero amor.
Diario Extra 10 mayo 2008.

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