El retorno de ‘Elvira’
Cine
Historia Los protagonistas del segundo largometraje tico se encontraron 50 años despuésCineEl retorno de ‘Elvira’
Roberto García Herrera | rgarcia@nacion.com
José Tasies y Mariza Urbano son la pareja estelar de la película Elvira, filme costarricense de 1955 inspirado en la obra literaria del mismo nombre que Moisés Vincenzi había publicado en 1940.
La novela pasó del papel al filme por iniciativa de Carlos Alfaro Mac Adam, propietario de la radioemisora Columbia . Él se proponía colocar a su emisora en el primer lugar en el gusto de los oyentes y optó por la singular y riesgosa promoción de producir la película.
Antes del año 2001, la existencia de Elvira se conocía solo por referencia de algunos que participaron en ella. En el 2001, una llamada telefónica al Centro de Cine hizo que William Miranda, restaurador fílmico del Centro, se desplazara hasta la radioemisora.
La secretaria de Rolando Alfaro, hijo del señor Alfaro Mac Adam, había telefoneado para explicar que en un rincón de su oficina había un rollo de película del que no querían deshacerse sin antes saber su contenido. Miranda comprobó que era Elvira . Entonces el filme fue donado por don Rolando y restaurado por Miranda en la Filmoteca de la UNAM (México). Se reestrenó en el Cine Variedades en la Décima Muestra de Cine y Video Costa-rricense, en el 2001.
En forma paralela, María Lourdes Cortés, investigadora del cine nacional, buscaba a Maritza Urbano para obtener su versión del rodaje. Por fin, casi por casualidad, dio con ella y recopiló entonces el testimonio de Urbano, Tasies y otros protagonistas en su libro El espejo imposible (Un siglo de cine en Costa Rica) , publicación del 2002 que contiene una detallada crónica de los aspectos relevantes de lo que fue el segundo largometraje nacional, 25 años después de El retorno , de 1930.
Otras facetas de esta historia afloraron en el programa Lunes de Cinemateca , que juntó a Urbano y Tasies en un set del Canal 15 de la UCR en el 2004. Para don José fue como retornar a su antiguo trabajo en la Universidad de Costa Rica pues laboró muchos años en su radioemisora. Doña Maritza llegó acompañada por su hija, Francesca King. Presentamos un extracto de aquel diálogo.
¿Qué sensación les produce este reencuentro?
(José) Ha sido una confrontación un poquillo violenta con tantas cosas, verdad.
(Maritza) El recuerdo de la amistad que hicimos en la película ha quedado conmigo para siempre.
(José) Digo ‘violenta’ porque ya me había olvidado de estas cosas.
(Maritza) Ah, creí que lo decías porque la historia de Elvira nos ponía más bien como contrincantes amorosos (risas).
¿Cómo fueron escogidos para actuar en ese proyecto?
(Maritza) Yo era una chiquilla de 17 años y tomaba parte en el concurso de Miss Costa Rica cuando llegó don Carlos Alfaro y me habló de la posibilidad. Entusiasmada, se lo comenté a mi madre, y, como don Carlos era conocido como una excelente persona, no fue difícil para ella conseguir el permiso de papá.
(José) En mi caso fue casi por obligación. Justamente yo trabajaba con Carlos (Alfaro) en la promoción del proyecto, mediante un concurso público para elegir a los actores y actrices.
¿Cómo pasó de trabajador de la producción a primer actor?
(José) Yo era actor de teatro. Carlos me fue a ver en la obra El doctor Knock y salió convencido de que yo debía hacer el personaje. Simplemente me lo ordenó: “Acordate del contrato”, entre broma y en serio.
Además del centro de San José, ¿en qué otros sitios se filmó?
(José) Recuerdo muy poco de eso porque el programa de secuencias era muy disperso. ¿Vos te acordás?
(Maritza) A mí no me mirés… (risas).
(José) Unas escenas se filmaron en La Puebla de Heredia, cerca del viejo higuerón. Por cierto que en La Puebla nos juntábamos los de la Escuela Normal, y en las noches de luna caminábamos por las calles de la ciudad hasta el higuerón, donde cantábamos y comíamos las melcochas que las muchachas habían preparado en sus clases de cocina.
¿Por qué trataba usted tan mal a Alberto (el personaje) en la película?
(Maritza) Porque me obligaban…
(José) Yo digo que le costó… la actitud, no la actuación.
(Maritza) Sí, me daban con un palo, ¡enójese, enójese! (risas).
El espejo imposible documenta el primer beso del cine costarricense. ¿Cómo lo recuerdan?
(José) A mí me fue bien en el trance, aunque para vos resultó incómodo pues no lo habías hecho nunca, mientras que yo tenía cierta trayectoria en la cuestión.
(Maritza) Ah, sí, ya venías muy practicado.
(José) Alguien comentó que se iba a filmar la escena del beso allá, en Escazú, y llegó un gentío a curiosear.
(Maritza) Nos agarraron de sorpresa. “Ahora, usted le va a dar un beso a la niña”, dijo el director, y José respondió: “Bueno, está bien”, muy serio, porque estaba siempre muy serio.
¿Y usted se asustó?
(Maritza) “Mirá, ¿qué es esto?”, me limité a decir.
(José): Yo me equivocaba adrede, hasta que se escuchó un enérgico “¡corten!” de don Alfonso Patiño Gómez, el director. “Diay, Pepito, ¿qué piensa usted: que se está comiendo una piña?”, me dijo.
(Maritza) “Así no”, decía don Alfonso. “Tiene que ser como en el aire; se dan vuelta como en un ballet, y las bocas se acercan, pero no se tocan”. Entonces intervino Max Liszt, el director de fotografía, que había trabajado en Hollywood en las películas de Rodolfo Valentino; me tomó en sus brazos, me inclinó como si yo fuera Gloria Swanson y demostró cómo debía ser el beso.
El espejo imposible refiere una fuerte polémica que sostuvo usted con el crítico Rodrimur (Enrique Rodríguez Murias)…
(José) El problema surgió porque se trataba de un trabajo de aficionados, y el crítico esperaba ver una producción a lo Cecil B. de Mille. En realidad se tomaron las cosas muy en serio, casi en el plano personal, y ese crítico y yo fuimos “cordialmente enemigos” durante un tiempo.
¿Hubo algún acto oficial en el estreno, en el cine Raventós?
(Maritza) No, no recuerdo si hubo alguna ceremonia.
Gracias a ambos por atender nuestra invitación.
Se abrazaron otra vez, y un beso en la mejilla entre don José y doña Marizta culminó, ante las cámaras, el reencuentro de los protagonistas del segundo largometraje en la historia del cine nacional.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 11 mayo 2008.

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Buenos días. Me alegra de sobremanera ver que por algún lado se le rinde algún tipo de "homenaje" a los grandes contructores de nuestra cultura tica. Don José Tasies Solís, mi padre, es uno de los pocos sobrevivientes. Es premio nacional, destacado colaborardor del Ministerio de Cultura en su inicio, co-fundador del Teatro Universitario (enviado a Chile a estudiar directamente por petición de Don Rodrigo Facio) Director de la Radio Universidad (cuando era cultural), ganador de prestigiosos premios internacionales en radiofonia, entre muchas otras cosas. Su trayectoria es digna de no ser ignorada. Seamos más agradecidos con quienes han aportado tanto a la cultura de nuestro país...y ofrezcamos tributo a su tan merecido papel en la historia cultural de Costa Rica. Muchas gracias!!
Rocio Tasies | 17-07-2008 - 15:47:46 GMT 1 #