Muerto el Rey... ¡Viva el Rey!
Gilberto Campos Cruz *
Jorge Nery Carvajal renunció gracias a la presión de más de 30 federaciones y asociaciones deportivas nacionales que durante más de tres meses se agruparon en torno a liderazgos jóvenes, con el objetivo de transformar lo que hasta la fecha fue un estilo vertical, pseudo-monárquico, concentrado y atomizado de la actividad olímpica en Costa Rica. Es claro que 22 años en el poder exigían mucho más que el interés personalista de acceder a un cargo nacional, requería más allá de la claridad del objetivo fundamental de la Asamblea del 26 de mayo, un espíritu de sacrificio.
Pocas veces en la política se observa a los líderes de los movimientos intestinos renunciar a sus aspiraciones en virtud del consenso, la democracia y los intereses del grupo, eso ocurrió el 26 de mayo. Henry Núñez, cedió su espacio en la candidatura a la presidencia del CON, para lograr la renuncia del señor Carvajal, pese a que se mantuvieron las injusticias cometidas contra Silvia González, Rodrigo Vargas y Ronald Bolaños, la aceptación de estas personas en pro del bienestar de la mayoría, no hace otra cosa que evocar el verdadero espíritu olímpico.
Con la entada de Roberto Verdesia, a la presidencia del CON, ya algunos comenzaron a olvidar el proceso de unificación de más de dos años, que se gestó con el firme objetivo de transformar la pseudomonarquía en democracia. Pero como la democracia en todo caso es un sistema imperfecto, expuesto a los intereses de los grupos en el poder, es comprensible que estos últimos dentro de un proceso de reacomodo y caos posterior a la derrota de Carvajal, deseen imponer sus posiciones y criterios en cuanto a la conformación futura del CON. Ha caído el Rey de 22 años, y con la algarabía del triunfo disidentes de los disidentes, oportunistas quizás, auguran larga vida al nuevo rey del olimpismo nacional. Medios de comunicación cuyas notas periodísticas durante el proceso acompañaron el interés de Carvajal de perpetuarse en Coronado, presentan casos olímpicos internacionales en los que las cabezas de estos movimientos llevan más de 25 y 30 años guiando sus organizaciones, queriendo dar la idea de que quien llegue a Coronado durará su tiempo en salir. No hay tal rey ahora, hay dirigentes comprometidos con la democratización del CON, su reforma estatutaria y el apoyo a los atletas nacionales en las olimpiadas de Beijing. A quien le sirve la crisis y las rupturas de los apoyos es a quienes aprovechándose de la euforia y la incertidumbre, pujan por hacer valer sus intereses personales o de gobierno y quizás un espacio en el Comité Ejecutivo que será nombrado en setiembre. Es claro, que el Comité Ejecutivo, electo el 26 de mayo, mal llamado… de transición, tiene absolutas potestades al haber sido juramentado el mismo día, con el objetivo de tomar el control de las labores políticas y administrativas que se realizan en Coronado, son ellos parte del proceso y como tales, requieren el apoyo de todas las federaciones al igual que de ellas necesitaron para nombrarse. No es tarea fácil, pues las presiones externas e internas, intentarán influir en ellos para resguardar sus intereses y el de sus más cercanos colaboradores, sin embargo el objetivo fundamental que agrupó desde hace más de dos años a las federaciones y asociaciones deportivas del país, debe fungir como un faro para culminar el proceso de transformación. El enemigo común une a los grupos, pero una vez derrotado los grupos tienden a buscarse enemigos particulares dentro de si mismos. La cohesión, el acercamiento, el guante blanco y el diálogo deben ser ahora las herramientas de un movimiento que ha hecho historia en el deporte nacional. El país ahora espera mucho de los nuevos líderes.
* Politólogo
periódico La Prensa Libre 11 junio 2008.

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