Vertiginosa obsesión
En el 2008 se cumplen 50 años del estreno de Vértigo, la película más aclamada de Hitchcock. Tensión desde el inicio y un guión que destroza la lógica y los nervios, convierten a la cinta en una obra maestra del cine.
Randall Cordero Sandí
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Corría 1958 y la obra maestra de Alfred Hitchcock se estrenaba en los cines: Vértigo.
Luego, en 1996, pasó lo mismo que 38 años atrás, el mago del suspenso llegó las pantallas con su mejor película y tensó al máximo, como si fueran cuerdas de piano, los nervios de las nuevas generaciones.
Como obra cumbre de un director genial, Vértigo merecía toda clase de cuidados, por lo que Universal Studios invirtió más de $1 millón para restaurar los rollos originales.
La readecuación del filme, además del mejoramiento de colores, incluyó la duplicación del formato de 35 milímetros a 70 (la imagen se hizo más grande), así como la utilización de seis canales de audio para su maravillosa y escalofriante banda sonora.
Vértigo fue rodada bajo el sello de Paramount Pictures en los años cincuenta, pero Universal adquirió los rollos originales décadas después.
Obsesión y acrofobia
Muchos elementos hacen de Vértigo la mejor película de Hitchcock, pero en resumen son un manejo absoluto de la tensión psicológica, sus expresivísimos planos cerrados, la sensualidad latente de su protagonista Kim Novak y la capacidad deductiva y personalidad insegura del personaje interpretado por James Steward, quizá el actor favorito del famoso director.
Steward es John Scottie Ferguson, detective retirado por padecer de acrofobia (vértigo provocado por la altura), mientras Novak juega dos roles: Madeleine Elster y Judy Barton.
Scottie investiga a Madeleine por encargo de su esposo debido a que parece poseída por el espíritu de una antepasada. El detective se enamora y obsesiona de Madeleine aunque esta intenta suicidarse y, cuando finalmente lo logra arrojándose del campanario de una iglesia, Scottie enloquece por casi un año.
Recuperado, melancólico y obsesionado aun, encuentra a Judy y quiere convertirla en Madeleine, pero descubre que ambas son la misma persona y que además él fue víctima del engaño. Su furia le permite vencer la acrofobia, pero ahora sí perderá a ambas mujeres irremediablemente.
periódico Vuelta en U 11 junio 2008.

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