Columna Surco
Francisco Barahona R.
Los años futuros de las "vacas flacas", según el decir presidencial, serán muy duros para todos; el país sufrirá las consecuencias de nuestros propios errores, limitaciones y poca voluntad de cambiar un status quo que agotó el modelo político electoral desde hace varias décadas; es más grave la situación si a la unión de estos factores le agregamos los nuevos acontecimientos internacionales relacionados con el aumento del precio del petróleo y todos sus derivados, de los alimentos y granos esenciales para mantener la vida humana, de la crisis económica y quizás recesión de los Estados Unidos de Norteamérica, nuestro principal comprador, inversor y cuyos ciudadanos constituyen más de la mitad del turismo que nos visita.
Así las cosas y enfrentando una sociedad con sentimientos de inseguridad ciudadana que nos obliga a encerrarnos entre rejas, con pésima infraestructura vial que no ha crecido en los últimos veinte años, aunque los ticos hallamos comprado casi un 400% más de automóviles, sin ferrocarril que una los dos puertos, con caos vial permanente y una crisis del sector de transporte público que no avizora pronta solución, amén del aumento de la delincuencia, del narcotráfico y sus productos como el asesinato por encargo, que este año aumentó a cifras récord los asesinatos sin esclarecimiento y por lo tanto con impunidad.
Tenemos una sociedad donde posiblemente este año aumente la pobreza extrema en forma alarmante, donde el descontento con la política tradicional ha hecho aumentar entre otros factores, el abstencionismo electoral que ronda el 40%, donde ya no se le tiene confianza a los políticos de todo signo y donde además, las reformas político electorales siguen sin aprobarse, aunque los legisladores siguen diciendo que esta vez sí se aprobarán; el mismo discurso de los últimos 12 años.
En fin, las cosas pintan mal, el colón se deprecia pese a que el dólar cada día vale menos en el mundo, tenemos una administración que ya gobernó la mitad de su periodo y no podrá cumplir, una vez más, sus promesas de campaña, más bien ve el futuro inmediato con pesimismo; el país ya comienza los fuegos artificiales de la próxima campaña electoral con candidaturas tempraneras, incluso impulsadas por la actual administración y para peor de males, apenas estamos comenzando nuestro invierno con futuras tormentas y calamidades climáticas que solo Dios conoce y sino que lo diga la Comisión Nacional de Emergencias, que en estos días está trabajando a tope, procurando mitigar los efectos de la última tormenta.
Dicen que un pesimista es un realista bien informado, no quiero ser ave de mal agüero, pero nos esperan tiempos muy difíciles y ante ellos tenemos que unirnos, dialogar todos, unificar intereses, propósitos y planes, ello pasa necesariamente por la política y las próximas elecciones; quizás es bueno que se adelante en la práctica ese calendario y que desde ahora los precandidatos y los partidos políticos salten a la arena, la crisis es inevitable.
periódico La prensa Libre 12 junio 2008.

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