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RESONOCO

15/07/2008 GMT 1

Cannes toma el pulso al mundo

marfuerte @ 01:58

62 años El mediático festival de cine conjuga vanguardias artísticas con el ‘glamour’ y la política

Bértold Salas Murillo | bsalasmurillo@gmail.com
Como un reconocimiento a su realizador, Luis Buñuel, Viridiana fue aceptada dentro de la selección oficial del Festival de Cannes en 1961 sin pasar por el tribunal examinador.

Eso puso en un aprieto al jurado pues este vio el filme durante la penúltima jornada del festival, cuando creía tener un ganador en Une aussi longue absence , del hoy olvidado Henri Colpi. Finalmente, otorgaron la Palma de Oro de manera compartida a ambos filmes.

Mayores contratiempos sufrió la organización pues la película de Buñuel, exiliado español, había llegado sin el visto bueno del gobierno franquista. Viridiana ridiculizaba la vieja burguesía, la santidad y la caridad cristiana, y tenía por clímax una orgía de mendigos bailando al ritmo del Mesías , de Haendel.

El Vaticano calificó el filme de blasfemo. El gobierno español, que había repatriado a Buñuel como una muestra de apertura, lo censuró y destruyó las copias que tenía. La película solo sobrevivió y circuló a través del mundo porque era una coproducción mexicana.

Al otorgar la Palma de Oro a Viridiana , el jurado cumplió con las expectativas que siempre se depositan en él. Era una buena película, pero eso no suele ser suficiente para ganar en Cannes. Era también un filme que difícilmente pasa inadvertido.

Uno de los encuentros más llamativos del mundo –como las olimpiadas o la entrega del Oscar–, el Festival de Cannes es más que la ocasión glamorosa en la que se estrena la cuarta cinta de Indiana Jones .

Desde 1946, este festival francés ha consagrado realizadores y filmes, se ha adelantado o impuesto modas cinematográficas y ha llevado el pulso a la política y al “estado de ánimo” planetario.

Filmes para recordar. En la primera edición, en 1946, se otorgó el Gran Premio a las once películas participantes: entre ellas, Breve encuentro , de David Lean; Días sin huella , de Billy Wilder, y Roma, ciudad abierta , de Roberto Rossellini.

Aunque se llamó Palma de Oro desde 1955, en 1949 se comenzó a premiar una sola obra como la mejor del certamen. Los años han confirmado el buen tino del jurado: la ganadora fue El tercer hombre , de Carol Reed, a partir de un guion de Graham Greene y con la actuación de Joseph Cotten y Orson Welles.

No es la única triunfadora en Cannes cuya mención después se ha hecho frecuente en las encuestas sobre “las mejores películas de todos los tiempos”. También ganaron La dulce vida (1960), de Federico Fellini; la mencionada Viridiana; Il Gatopardo (1963), de Luchino Visconti; Blowup (1966), de Michelangelo Antonioni, y Taxi driver (1976), de Martin Scorsese, entre otras.

Empero, debe recordarse que el Festival de Cannes es algo más que la Palma de Oro. Entre la veintena de privilegiadas películas que integran la selección oficial, se reparten además el Gran Premio del Jurado (suerte de segundo lugar) y premios a la realización, el guion y las interpretaciones, entre otros.

Modas, ánimos, política. Los miembros del jurado saben que no solamente han de premiar a los mejores: también deben dictar la pauta, estilística y temática, en el cine mundial. En este sentido es ejemplar la edición de 1959, que dio el banderazo de salida para la breve, heterogénea e influyente Nueva Ola francesa: la Palma de Oro fue para Orfeo negro , de Marcel Camus, y el mejor director fue François Truffaut por Los 400 golpes .

Ese año Hiroshima, mi amor , de Alain Resnais, era la merecedora del Gran Premio del Jurado. Sin embargo, el temor a incomodar al gobierno estadounidense con esta historia sobre la bomba atómica, llevó a los organizadores a excluirla de la selección oficial.

Durante los años 60, resultaron ganadoras películas que testimoniaban, incluso metafóricamente, esos inciertos, febriles y contestatarios años: las citadas Il Gatopardo y Blowup , Si… (1969), de Lindsay Anderson, sobre las revueltas juveniles, y Z (Gran Premio en 1969), de Costa-Gavras, sobre la corrupción política y militar en Grecia.

El auge del cine político vino en los 70, principalmente a través de filmes estadounidenses e italianos. Son recordadas MASH (1970), de Robert Altman; El caso Mattei (1972), de Francesco Rosi; La conversación (1974), de Francis Ford Coppola; Taxi driver , y otra vez Coppola con Apocalipsis ahora (1979).

Durante los 80, los jurados continuaron tomándole el pulso a la historia: la situación polaca en Hombre de hierro (1981), de Andrzej Wajda, y las víctimas de la represión en Chile en Desaparecido (1982), de Costa-Gavras. Cuando se discutía la teología de la liberación, Cannes premió a La misión (1986), de Roland Joffé.

Desde mediados de los 90 y hasta la fecha, Cannes ha reconocido películas con una dirección política menos precisa, pero sin duda inconformistas en cuanto al orden social. Por ejemplo, Cannes premió cintas sobre la vida de los obreros ingleses en Secretos y mentiras (1996), de Mike Leigh; sobre los marginados belgas en Rosetta (1999) y El niño (2004), ambas de los hermanos Dardenne, y sobre las razones de los rebeldes irlandeses en El viento que agita la cebada (2005), de Ken Loach.

En el 2004, el máximo galardón fue para Fahrenheit 9/11 , de Michael Moore, película hecha para obstaculizar la reelección de George W. Bush. Esta fue la segunda oportunidad en la que triunfó un documental: la anterior fue El mundo del silencio (1956), de Louis Malle, sobre los viajes submarinos de Jacques Cousteau.

Paisajes americanos. En Cannes llamó por primera vez la atención una generación que pretendió realizar cine de autor dentro de la industria: Coppola, Scorsese, Spielberg. Los filmes del primero eran parte de la selección oficial desde los 60, cuando en su país se lo conocía como guionista. El libreto del primer largometraje de Spielberg, The Sugarland Express , fue premiado en 1974.

Esto se repite desde finales de los 80 con una nueva camada de cineastas estadounidenses, ahora llegados del cine independiente: Sexo, mentiras y video (1989), de Steven Soderbergh; Salvaje de corazón (1990), de David Lynch; Barton Fink (1991), de los hermanos Coen; Tiempos violentos ( Pulp fiction , 1994), de Quentin Tarantino, y Elefante (2003), de Gus Van Sant.

Pese a esto, solamente una película triunfó en Cannes y después obtuvo el Oscar a la mejor película: Marty (1955), de Delbert Mann. Otras preferidas de la Academia, pasaron por Francia para recoger premios medianos y menores, como Eva al desnudo (1951), de Joseph Manckiewicz, y No hay país para los débiles (2007), de los hermanos Coen.

Suplemento Áncora. periodico La Nación 18 mayo 2008.

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