Columna CON LA GENTE.
EL CAMINO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Dr. Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República
El escritor irlandés George Bernard Shaw dijo en una ocasión: “no soy un maestro; sólo un compañero de viaje a quien le han preguntado la dirección. Yo señalé hacia delante –delante de mí y también de ustedes”. Yo tampoco soy un maestro, aunque he dedicado mi vida a enseñar. Soy sólo un compañero de viaje a quien los costarricenses le piden una dirección para caminar. Junto con el Gobierno y los diputados de la Asamblea Legislativa, he señalado el camino de la educación superior que es, quizás, el único camino que va hacia delante.
Si Costa Rica aspira a alcanzar un mayor desarrollo, no tiene más opción que asegurar que todos sus niños y adolescentes terminen la escuela y el colegio, y que cada vez sean más los jóvenes que logren concluir sus estudios en la universidad. Por esa razón, el pasado miércoles 14 de mayo firmé en la Casa Presidencial la Ley que autoriza la creación de la Universidad Técnica de Alajuela. Expreso mi gratitud a todos los que estuvieron involucrados en la realización y aprobación de este proyecto, sin importar su bandera ideológica o su partido político. Cada uno de los jóvenes costarricenses que podrán aspirar a un título universitario en este centro de enseñanza, constituyen un símbolo de los logros que el Gobierno y la Asamblea Legislativa pueden alcanzar cuando trabajan en conjunto.
Desde hace 31 años no se creaba en nuestro país una universidad estatal. La última casa superior de estudios que se fundó en Costa Rica fue la Universidad Estatal a Distancia, en 1977, cuando la población costarricense era de apenas 2 millones de personas y el número de jóvenes que se graduaban del colegio era mucho menor al de hoy. La creciente demanda de educación universitaria ha sido llenada, en el mejor de los escenarios, por las universidades privadas, y en el peor de los escenarios, no ha sido llenada del todo. Tenemos una enorme maquinaria de apoyo a la educación universal que alcanza hasta los jóvenes de 17 años, sin embargo, a partir de ese momento nuestra población ingresa en un cuello de botella en el que muchos jóvenes se quedan sin posibilidades de ingresar a una universidad, y donde el país pierde la oportunidad de tener a grandes profesionales.
La creación de la Universidad Técnica de Alajuela ensancha ese cuello de botella, y nos permite que más costarricenses logren saltar el abismo entre la educación secundaria y la educación universitaria; un abismo que significa, en última instancia, la diferencia entre el subdesarrollo y una mayor prosperidad. Este país puede sentirse orgulloso de haber hecho del conocimiento un verdadero vehículo de redistribución social, a partir del acceso equitativo de todos los costarricenses a las oportunidades de estudio. Nuestros jóvenes merecen tener mayores posibilidades de ingreso a la educación universitaria pública, que sigue siendo la mejor del país; merecen tener la oportunidad de respaldar sus capacidades técnicas con un título universitario; y merecen que sus conocimientos sean reconocidos en las empresas a las que acuden en busca de empleo.
La actual generación de jóvenes costarricenses es la más educada de nuestra historia. Pero no es tan educada como podría ser. Si hemos de señalar un camino que sea, verdaderamente, un camino hacia delante, entonces no basta con construir escuelas y hospitales, carreteras y empresas, puentes y colegios; sino que también hay que construir, como lo acaba de hacer el Gobierno, una nueva universidad pública.
Diario Extra 18 mayo 2008.

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