LO QUE EL FÚTBOL SE LLEVÓ
Óscar Alfaro (www.encortoyendirecto.com)
La escala de valores y los principios desarrollados a través del tiempo como seres racionales a pesar del libre albedrío son fundamentales para realizarnos como personas en sí mismas y en la búsqueda de una sociedad feliz y armoniosa. La honradez, la sinceridad, la lealtad, la transparencia, la responsabilidad, el respeto a nosotros mismos y sobre todo la ética en cualquiera de los campos donde el hombre o la mujer se promueva, entendida esta como la rectitud y fidelidad de hacer las cosas para el fin propuesto. Hoy día la gran mayoría de los valores y principios se han perdido, han desaparecido no por magia, sino, por el signo de denarios o por mezquinos intereses que deshonran y despersonalizan al ser humano.
Lo acontecido con la Liga Deportiva Alajuelense deprime y da tristeza a quienes hemos seguido este maravilloso deporte como una disciplina que enaltece a quienes lo practican, hace ídolos, construye grandes personajes, muchos de ellos han incursionado en otros campos con suficientes méritos o han realizado grandes obras en beneficio de la humanidad.
Los costarricenses somos diestros en buscar excusas, en justificar todo, tal como sucedió en el caso de la donación, regalo, premio, estímulo o como quiera denominarse los cinco millones desembolsados por un empresario de Guápiles quien entregó a los jugadores del plantel rojinegro, con el objeto de derrotar al conjunto Cartaginés que se jugaba la vida en el decisivo partido de la final del torneo de clausura. Los brumosos debían ganar a toda costa o empatar para asegurarse su permanencia en la división de honor, siempre y cuando los guapileños no triunfaran como sucedió. El empresario de cuyo nombre no quiero acordarme, adujo que hizo la negociación con los futbolistas, especialmente uno de ellos al que califican de líder y este coordinó con sus compañeros la misión a cumplir. Ganar o ganar para embolsarse pinches cinco millones de colones, pues en la actualidad es demasiado poco pues hay algunos que devengan esa suma o más, y ello debían repartirlo entre todos menos al cuerpo técnico.
Dice el adagio que entre cielo y tierra no hay nada oculto y muy rápido se soltó la bomba y corrió como la gran velocista rompe récords Nery Brenes. Aquello fue para la junta directiva, integrada por excelentes hombres de fútbol, supuestamente una estocada en el corazón rojinegro, quienes rápidamente tomaron el caso y como si fuera la elección del Sumo Pontífice, se encerraron en la Sixtina del león a tomar la más trascendental decisión. Todos esperábamos una sanción drástica, sentar un verdadero precedente, aunque esto de regalos o pagos no es nuevo en el país. Se requería de un ejemplo digno de aplaudir, pero fue decepcionante, así de simple, hasta vergonzosa la decisión. Luego de tanto misterio con la prensa y la afición, llamaron a los jugadores y les dieron unas nalgaditas y ahora como castigo tienen que devolver ese dinero a una institución de beneficencia.
No señores, la ética no se vende ni se compra, el deporte en cualquier de sus disciplinas se practica para ganar. Estoy seguro que absolutamente nadie, ni en una clásica mejenga de potrero quiere perder y máxime si ese día también los rojinegros se jugaban el ganar el primer lugar del clausura, por lo tanto, era una obligación triunfar, pues eso les depararía cerrar en casa semifinal y final. Ahora aducen los jugadores que no hay nada de ilegal, pueden tener razón, pero del dicho al hecho hay mucho trecho y si hoy recibieron para ganar, no está lejos una oferta para empatar o perder.
La comedia es mayor cuando los dirigentes hablan de hacer un código de ética como si se descubriera el agua tibia, esto existe y lo tiene la FIFA, sólo que nuestros dirigentes supuestamente lo desconocen. Recordemos lo sucedido en Italia cuando poderosos equipos se fueron a segunda división con ejemplares sanciones por hacer cosas indebidas y esto de los jugadores manudos es incorrecto y debe castigarse y aunque repetimos no es nada nuevo, ahora cuando la galopante corrupción golpea a toda la sociedad, no dejemos permitir se metan las manos sucias en el deporte. Me pregunto: Para qué el pregonado “fair play” si entre bambalinas se realizan este tipo de movidas.
No estamos de acuerdo con la decisión de la directiva alajuelense. Se requería una sanción más fuerte, esto no corresponde al historial y prestigio de una institución deportiva de tanta solera, se desaprovecho la oportunidad de sembrar un precedente, por el contrario, se deja la puerta abierta para la alcahuetería.
Termino con el recuerdo de aquella frase del pensador francés Albert Camus, Nobel de Literatura. “Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Yo agregaría: y los valores morales fue lo que el fútbol se llevó.
Diario Extra 19 mayo 2008.

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