De nuevo en Narnia
La segunda entrega de las crónicas de Narnia acaba de estrenarse en todo el planeta. Muy superior a su predecesora, El príncipe Caspian se vale de impresionantes batallas para dejar a sus seguidores contentos.
Inti Picado Ovares
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Los personajes de la saga fantástica de C.S. Lewis están de vuelta, y con ellos, regresan las aventuras a ese mundo fantástico conocido como Narnia. De nuevo, los hermanos Pevensie son transportados mágicamente de Inglaterra a Narnia. Si bien en Londres sólo ha transcurrido un año desde la primera aventura, en aquella tierra lejana han transcurrido trece largos siglos.
Durante su ausencia, mucho ha sucedido: El león Aslan no se observa por ningún lado, las ruinas pueblan el paisaje y el caos parece haberse apoderado de Narnia por culpa de la tribu de los Telmarines. Para pena de los Pevensie, la era dorada de Narnia ha terminado; ésta se encuentra bajo el control del maléfico rey Miraz, quien detenta el poder después de la muerte de su hermano. Es en ese escenario que los Pevensie conocen al joven príncipe Caspian (Ben Barnes) , legítimo heredero del trono, y quien se vio forzado a ocultarse de su tío, el rey Miraz (Sergio Castellitto), quien busca matarlo para poner a sus hijos en el trono.
Con la ayuda de peculiares personajes -Reepicheep, Trufflehunter y Nikabrik- los habitantes de Narnia inician una lucha por reestablecer el orden de su amado reino.
Como en la primera película de la saga -El león, la bruja y el ropero-, Andrew Adamson se encarga de la dirección y el guión. Además, los productores lograron reunir al elenco original, con lo que vuelven a repetir en sus papeles los cuatro hermanos: Peter (William Moseley); Susan (Anna Popplewell); Lucy (Georgie Henley) y Edmund (Skandar Keynes).
La sorpresa
Sin duda, las batallas son la gran sorpresa de la película. Después del sinsabor que dejara la primera entrega -en la que excelentes efectos se entremezclaban con artilugios baratos y tibias batallas, en Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian se libran fieros combates que levantan la producción en sus hombros. A ello debemos sumar los extraordinarios escenarios naturales de Nueva Zelanda. Ahora, con la película finalmente en la pantalla, nadie tiene excusas para quedarse en casa.
periódico Vuelta en U 19 mayo 2008.

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