El PAC y la moral
José Antonio
Escorriola Alvarado
Desde sus inicios como diputada, Andrea Morales manifestó su conducta rebelde como integrante del equipo (conjunto de diputados) del Partido Acción Ciudadana en el Congreso.
Fueron sus acciones, desbordantes de la disciplina impuesta por el conjunto del PAC, las que le llevaron a tener enfrentamientos con la jefa de la fracción doña Elizabeth Fonseca, quien quiso conciliar, pero ya se le había escapado la señorita diputada. En ese libertinaje, poca dependencia de la línea del conjunto, le importó poco las acciones de otros compañeros (de bajo perfil hacia afuera), pero actuantes activos y denunciantes de lo que se cocinaba en las comisiones en la Asamblea Legislativa, como fue el caso de la diputada Grettel Ortiz.
Otro comportamiento atípico de la hoy ex integrante del PAC fue desfilar en la alfombra roja acompañada por los de siempre, diputados del PLUSC, para posibilitar la constitución del quórum. En diciembre del año 2007 le llevaron al lugar donde habita y donde están las águilas para así disfrutar de una fiesta, supongo financiada con fondos públicos.
Por tanto, era necesario el viaje oficial de la señorita Morales hacia su independencia; pero resulta muy simple y es de ignorantes hablar que la señorita debe renunciar a su curul, por el simple hecho de que ella firmó un documento, donde estaría garantizando su permanencia a los postulados en el PAC, como si se tratara de disciplina de convento.
Señores del PAC, ese detalle, el respeto por la palabra empeñada, no se logra con estampar la firma en un papel sin valor, no es legal; algunos personajes de nuevo cuño se confundieron y creyeron que se trataba como constituir una hipoteca, elaborada para garantizar un préstamo, costumbre legal en operaciones crediticias, cuyos resultados fueron tener gente pobre consiguiendo dinero, a altas tasas de interés, necesario para financiar alguna salida del lugar donde habitan y donde no hay trabajo, como fue el financiar viajes hacia Estados Unidos en busca del paraíso terrenal. Esa gente pobre e ignorante firmó hipotecas, que luego dieron origen a la pérdida de sus bienes inmuebles ante acreedores inflexibles, devotos del dinero, a la vez insignes cristianos, siempre avariciosos.
El retiro, distanciamiento e independencia de la señorita Andrea Morales de la bancada del PAC es legítimo y era necesario para acabar con la novela política. En otro sentido, la dirigencia del PAC debe evitar caer en la moral de la monja preñada.
Diario Extra 19 junio 2008.

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