Columna Enfoque
Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.
PolitÓlogo
Varguitas quiere, compulsivamente, comprar carro nuevo, pero que sea de diésel;si no, no. Un súper chuzo 4 x 4 BMW, Volvo, Range Rover o algo parecido. Cuanto más gastón, mejor. Conociendo al personaje, entiendo la compulsión. Varguitas nunca ha sido una luminaria, pero está razonando bien. Olió una oportunidad y no quiere desaprovecharla. Otra cosa es que tenga el dinero para pagarse el lujo, pues los autos de diésel son más caros y solo los compra la gente de plata. No la tiene, pero siempre hay un banco dispuesto a prestar y ver para el otro lado.
Veamos: el Gobierno suspendió el aumento ¢85 por litro en el diésel, como parte de las medidas para enfrentar la crisis generada por los crecientes precios internacionales del petróleo. No quiere que suban los costos del transporte de carga y los buses. Pero,surprise surprise , hay otros beneficiados que están bien calladitos.
Varguitas hizo las siguientes matemáticas. “El Gobierno ya anunció que asumirá 85 pesos por cada litro de diésel. Empezamos bien... Eso le costará 10.000 millones de colones. Como el petróleo va para arriba, que RECOPE pida 60 pesos más de aumento no está pegado del techo. Y el Gobierno, que ya se embarcó una vez, no va a dejar que suba el diésel por aquello de que pobrecitos los pobres. Entonces, van 145 pesos por litro que me los pagará él.”
“Un chunche como al BMW le caben unos 60 litros en el tanque. O sea, 145 por 60 ... a ver: ¡diay! 9.300 pesos es lo que pagaré de menos cada tiro que vaya a la bomba. ¡Está bonito! Como andaré para arriba y para abajo con mi súper chuzo, me echaré un tanque por semana y en el año hay 52 semanas ... ¡Huy, que rrricooo: 483.000 pesos por año! Unos novecientos dólares es lo que me regalará el Gobierno. ¡Qué buen regalo y no estamos en Navidad! Con eso pago dos cuotas del préstamo. ¡Qué salados los idiotas con carro de gasolina! Sin embargo, no estoy haciendo nada malo, no es culpa mía, es cosa del Gobierno”.
Lo siento, Varguitas, usted me cae bien, pero es inexcusable que el Gobierno subsidie a los más ricos. ¿Qué me dicen los dueños de yates de lujo (usan diésel)? Calladitos también. Y el Gobierno pide sacrificio a la gente de a pie... ¿Qué hacer? Es muy difícil separar, en las bombas, a quién se le vende diésel subsidiado y a quién no. Fácil imaginarse la corruptela (“ahí le doy cinco rojos pa’ que me eche diésel del barato”). Propongo que en el marchamo del 2009 se les cobre un exceso a los autos de lujo de diésel por el regalito que estarán recibiendo. Un medio millón de pesos. Así, sus dueños devolverán al fisco la plata. Y así ayudan a que a Varguitas se le baje la calentura.
periódico La Nación 19 junio 2008.

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