Columna Surco
Francisco Barahona R.
Poca importancia tiene para la marcha del país el que una diputada del PAC decida salirse de su agrupación y formar casa aparte, salvo como síntoma peligroso de un partido político que ya hace pocos años sufrió un desgarre mucho más grave de seis diputados. Algo debe estar fallando al interior del PAC para que esta vez no pudieran prevenir y evitar ese fenómeno que no les hace ningún bien, puesto que otorga municiones a sus enemigos para tildarlos de intolerantes, impulsores de un pensamiento único, existencia de una verticalidad en la toma de decisiones y de un liderazgo no tan democrático. Deben cuidarse más estos detalles, caso contrario los electores pueden dudar de continuar dándoles sus apoyos.
Pero lo que sí es verdaderamente importante es el aumento de los precios del petróleo por encima de los 140 dólares, del de los granos, del bajonazo del precio en colones de los dólares pese a que esa moneda sigue depreciándose constantemente y del aumento de todos los demás productos asociados en su cadena productiva al oro negro (nunca mejor dicho), o sus derivados, pues esos fenómenos nos empobrecen a todos, pero los que más lo sienten son los pobres y los de clase media que ya no atinan a hacer cálculos a partir de sus cada vez menos rendidor salario.
Se avecinan alzas de salario semestrales tanto para la empresa privada como para los trabajadores del sector público, en ambos sectores el aumento justo debería partir de una cifra un poco por arriba de la inflación nacional que este año puede llegar a un 12%, así que en buen romance el aumento debe ser superior al 6% y aun así, las cuentas familiares no cerrarían en equilibrio pues para el próximo semestre todo se encarecerá, incluyendo la gasolina a la que el actual gobierno ya planea recargarle los impuestos eliminados al diésel, que podrían pasar a más de 200 colones por litro.
Además estamos notificados que esta administración y las anteriores no han previsto lo suficiente en relación a esta repetitiva crisis energética, pues los planes del ICE para construir nuevas represas no se implementaron estratégicamente desde hace años, y más bien sucedió un frenazo en sus planes que ni el actual gobierno neutralizó y menos en lo que se refiere a energías renovables como la eólica, la geotérmica y la solar que no han merecido verdaderos impulsos como si ha sucedido en otros países.
Pero seguimos sin tener ferrocarril eléctrico que enlace nuestras costas, ni siquiera hay un buen sistema de metro o tranvía urbano y ni que decir de nuestras pésimas carreteras llenas de camiones, buses, autos en demasía que hemos importado sin que existan políticas que frenen su entrada al país, pese al aumento vertiginoso de nuestra factura petrolera. Por Dios, algo debería suceder pronto para corregir todos estos monumentales errores, espero que nuestro pueblo deje de ser timorato y asuma en sus manos el cambio, ya hasta en EE.UU. ese concepto se está convirtiendo en mayoritario.
periódico La Prensa Libre 19 junio 2008.

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