¿Neonazis en Costa Rica?
Luis Alberto Monge (*)
Neonazis en Costa Rica? Hasta hace poco tiempo nos parecía imposible. Tuvimos por décadas creyentes del comunismo, entre ellos muy distinguidos intelectuales. Algunos fueron la expresión extrema del comunismo: el estalinismo. Después del colapso de los regimenes comunistas de la Europa Central y Oriental, se ubicaron en distintas trincheras de lucha. Un grupo se mantiene organizado para defender el castro-comunismo de Cuba, el régimen de la China comunista y la involución democrática que impulsa Hugo Chávez con los petrodólares venezolanos.
Curioso que los neonazis de Costa Rica defiendan la causa del pueblo tibetano. Efectivamente representan una cultura diferente a la China y su territorio fue anexado mediante el genocidio que aplica el Partido Comunista Chino. Pero como buenos nazis, le niegan a los judíos el derecho a la tierra de sus ancestros. De esa tierra fueron sacados por varias invasiones, y hasta sometidos a esclavitud en Babilonia y Egipto. Pero siempre regresaron a su tierra, al precio de sacrificios y hasta sangre. Vino el genocidio nazi contra los judíos. El Holocausto fue la tecnificación del genocidio. El mundo entero se estremeció de horror cuando conoció las evidencias de esta monstruosidad.
Sorprende que haya fanáticos musulmanes, sostenedores del terrorismo, que niegan el Holocausto y lo atribuyen a propaganda imperialista. Fue hasta entonces que el mundo civilizado, a través de la Asamblea General de Naciones Unidas, adoptó en 1947, la resolución llamada Partición de Palestina. Un pedazo de lo que había pertenecido a los judíos por milenios, para crear un hogar para una nación perseguida y dispersada por todos lados en el Planeta Tierra. Otro pedazo se otorgaba a los palestinos para que organizaran su propio Estado.
El mundo árabe de la época no aceptó la resolución de Naciones Unidas e invadieron con cinco poderosos ejércitos el territorio asignado a los judíos. El Mufti de Jerusalén, de confesa ideología nazi, ordenó a los palestinos que estaban dentro del territorio judío abandonarlo, porque la operación militar invasora buscaba echar los judíos al mar (exterminio en otras palabras). Desde finales del Siglo XIX, judíos perseguidos, principalmente de Rusia, habían tomado el riesgo del regreso a la tierra de sus ancestros. Con la ayuda de filántropos judíos, desarrollaron granjas agrícolas. Como estaban sometidos a permanente hostilidad y como temían un nuevo exterminio, organizaron un ejército clandestino, enfrentado también al dominio inglés de esos territorios. Para sorpresa de los invasores y del mundo entero, repelieron la agresión y consolidaron su derecho a crear una patria, un Estado en una parte de la tierra histórica de sus ancestros. Hubo en marzo de 1948, sangrientas batallas en las colinas de Jerusalén, hasta expulsar a los invasores.
El actual Presidente de Israel, Shimon Peres, formó parte de los jóvenes que se jugaron la vida en esas batallas. Otro fue el joven Ariel Sharon, gravemente herido y con una prolongada convalecencia. Fueron muy destacadas las posiciones que alcanzó en la vida política hasta su lamentable estado de coma que se inició el 4 de enero del 2006. Y 60 años después, el Estado palestino no ha podido crearse. Cuando parecía que se abría el camino para ese sueño de los palestinos amantes de la paz y la libertad, emergió el grupo terrorista Hammas, apoyado económica y militarmente por Irán. Ocupa por la fuerza Gaza y desde allí lanza misiles para matar civiles israelíes. Divididos los palestinos, es incierto el futuro de su Estado. El régimen de los hermanos Arias y del diario La Nación estableció relaciones diplomáticas con un estado palestino inexistente. Con excepción de la Habana castrista, la Caracas chavista y la Managua orteguista, que también reconocieron un estado palestino inexistente, el resto del mundo anhela el surgimiento de ese Estado, conducido por los palestinos amantes de la paz y la democracia.
Es dramático que este neonazismo salga al mismo tiempo que el arismo (no de la raza aria, sino del régimen de los hermanos Arias y del diario La Nación) produce una involución democrática por medio de un aparato de propaganda totalitario y un descomunal aparato de poder que atropella la Constitución, el Estado de Derecho y convierte en engranajes de ese aparato la Asamblea Legislativa, la Sala IV, el Tribunal de Elecciones, el Banco Central, etc., etc., etc.
Pudiera ser que la involución democrática que impulsa el régimen ya provocó un primer subproducto nefasto para nuestra maltrecha democracia: un brote de neonazismo. Este proceso contra la institucionalidad democrática se inició hace varios años y ha contado con financiamiento inagotable procedente de fuentes oscuras en el exterior. Esos recursos financian sin límites el aparato totalitario de propaganda y abastecen la tubería de la corrupción para asegurarse sometimiento de otras instancias del poder del Estado. Lamento que estos pronunciamientos neonazis que nos envía el Director de CEDAL, Manuel Carballo, los conozca lejos de la Patria y sin suficiente espacio para comentarlos. Habría querido rescatar del manoseo de los neonazis los aspectos justos de la causa kurda.
*Ex presidente de la República.
Suplemento Página abierta. Diario Extra 20 mayo 2008.

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