Aquella rebelión irrepetible
La figura más visible del Mayo del 68 francés, Daniel Cohn-Bendit, sigue siendo referente obligado de aquellos años.
Inti Picado Ovares
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Eran los primeros meses de 1968 y un joven pelirojo -a quien todos llamaban Dany, el Rojo- hablaba a la multitud por un megáfono. Su voz, con un tono que reflejaba su juventud, llegaba a todos por encima de los ensordecedorres sonidos de las sirenas de la policía. Se trataba de Daniel Cohn-Bendit, uno de los miles de jóvenes que dejarían su huella en aquella primavera europea.
Como el mismo cuenta más tarde en su libro La revolución y nosotros, que la quisimos tanto, Cohn-Bendit nació “en Montauban en 1945, hijo de judíos emigrados alemanes, ni francés ni alemán, soy, como suele decirse, un bastardo”. Así, aquel inolvidable 22 de marzo de 1968, Daniel Cohn-Bendit ocupó -junto a 300 estudiantes- los locales administrativos de la Universidad de Nanterre, al oeste de la capital francesa.
París parecía ser la cara más visible de la ebullición de la juventud. Con frases como “La imaginación al poder” y “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, la juventud se manifestaba en las calles y Cohn-Bendit era su referente. Para él, lo sucedido en aquellos años fue -más que cualquier otra cosa- una rebelión en contra de la autoridad. Los jóvenes cuestionaban a sus mayores el mundo que se les heredaba.
Todos eran nacidos en tiempos de paz, de padres que habían vivido los horrores de la guerra. Así, buscaban el poder, pero no el político, sino aquel que querían ejercer sobre sus propias vidas. Aquellos sesentayochistas- como se les ha denominado con el paso de los años-, se revelaron contra la autoridad de formas distintas. Porque de alguna manera, mayo del 68 fue, quizás, la expresión poética de un año lleno de reinvindicaciones en todo el planeta -movimientos que dejaron su huella en la mente de quienes eran jóvenes en aquel 1968.
Porque aquel año vio a Cohn-Bendit en las calles parisinas, a los tanques rusos entrando a Praga, a los estudiantes mexicanos abatidos por las balas del ejército y, en los Juegos Olímpicos de México, a los atletas norteamericanos Tommie Smith y John Carlos, sobre el podio alzando su puño izquierdo enguantado de negro para protestar contra el racismo en su país. Eran días cargados de imágenes icónicas como la del Che, y de música liberadora como la de Lennon y Ono.
Cuarenta años después...
Ahora, cuarenta años después, Daniel Cohn-Bendit es eurodiputado y copresidente del grupo de Los verdes del Parlamento Europeo.En días pasados, Cohn-Bendit fue propuesto como candidato a dos premios Príncipes de Asturias, el de Ciencias Sociales y el de Comunicación. Mientras tanto, recordando aquella rebelión irrepetible, Cohn-Bendit lucha contra un de los mayores retos de hoy: la degradación del planeta.
periódico Vuelta en U 21 mayo 2008.

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