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RESONOCO

25/07/2008 GMT 1

Columna Enfoque

marfuerte @ 03:06

Jorge Vargas Cullel | jovargas@nacion.co.cr.

Politólogo

Como mayo estaba caminadito y pronto llegaremos a la mitad del 2008, me adelanté con los deseos de fin de año. Agarré fresquito a San Nicolás antes de que lo aturdieran millones de peticiones. Sabía que dentro de un tiempo no le daría chance de ver la mía. Esta fue mi carta al Niño: “Deseo que la próxima campaña electoral no esté basada en la política de los símbolos” .

Avivarme no sirvió de mucho. “No le entiendo, Vargas”, contestó San Nicolás. “Y, si no le entiendo, no puedo considerar su caso. ¿Anda jugando de politólogo? ¿No le da vergüenza? ¿Qué pensarán sus lectores?”. Su respuesta me puso nervioso. Un deseo mal concebido es un deseo desperdiciado. Como a lo hecho, pecho, no tuve más remedio que explicarle mi petición.

La política de los símbolos es aquella que gira exclusivamente alrededor de la metáfora. Cuando un político anda en esas, dice: “Somos la expresión de lo mejor de Costa Rica, de sus tradiciones. Somos los verdaderos intérpretes de la patria, sabemos lo que el pueblo quiere y necesita”. Al conectarse de esta manera con la sensibilidad ciudadana, el político de marras hace una sutil operación: dice quién es, pero evade decir qué propone.

Al acudir a los símbolos, efectúa, además, una segunda operación dialéctica, según la cual el contendiente es la antimetáfora: “Si somos, los otros no son”. (No puede haber otros intérpretes de la patria deambulando por ahí). Entonces, ¿qué son los otros? El político responde: “Quintacolumnistas o, al menos, incautos compañeros de viaje”. Al crear una contradicción absoluta entre la esencia (nosotros) y la falsa apariencia (los otros), la política de los símbolos provoca una imposibilidad deliberativa: no vale la pena discutir con fulanos tan deleznables.

Como los contrarios hacen exactamente el mismo truco, la lucha electoral se reduce a una guerra de imágenes. El día de las urnas, a la ciudadanía no le queda otra cosa que escoger entre metáforas. Si las elecciones fueran un concurso de poesía, eso estaría bien, pero resulta que se trata de otra cosa: de elegir gobiernos. Con el referéndum del TLC, en el 2007 tuvimos una probadita de la política de los símbolos y el ambiente fue tóxico.

El Gobierno 2010-2014 enfrentará una muy compleja situación internacional e interna. Más que una lucha entre símbolos políticos, necesitamos partidos que digan concretamente lo que harán, que se conecten con los ciudadanos principalmente a partir de propuestas. Y, sobre todo, que entiendan que, pasadas las elecciones, Gobierno y oposiciones tendrán que trabajar muy duro durante esos años para sacar el país adelante. “Ese es, San Nicolás, mi deseo adelantado de Año Nuevo”.
periódico La Nación 22 mayo 2008.

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